Los remos más bonitos de la canción popular de nuestro
mapa y días, se abaten, se rinden, se niegan a continuar, por ahora, la
travesía exigentísima que has impuesto a la barca.
Afirman que la artista que eres ha devorado a la mujer
que, también o previamente, eres.
La música, que no está exenta de incorporar la seducción
peligrosa del áspid, se puede llevar por delante a sus oficiantes de muy
variadas maneras. Pero el Hipocampo cree que, por fortuna, no será tu caso; y
que, superado este inconveniente tránsito, reanudarás con tu paso firme y
brillante una cadencia a la que quedan muy valiosos logros por sembrar.
Feo comentario el de "el Sabina" ("ma dao un Pastora Soler"). Feo como su música y como él.
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