lunes, 2 de marzo de 2026

Susan Sarandon, "revisitada"

 

En algún momento de su azarosa existencia, el cine español se fue creyendo tan importante que venía a cuento festejar su vanagloria con la Gala de los Goya, artificial paripé de imitación algo provinciana de lo que hacen por ahí.

-¿Por ahí?

-Sobre todo en Hollywood, o sea, la entrega de los Oscar.

El cine español está comprometido a servidumbres varias que con arbitrariedad y discriminación caprichoso/selectiva determinan las despilfarradoras subvenciones que suelta el ministerio de cultura con cargo a nuestro dinero. Así que, en general, y como en la taquilla están claros el frecuente fracaso y/o la escasez de asistencia del público (confirmado por datos oficiales) ese dinero a fondo perdido -ese necesario sostén- se agradece con reverencias obsequiosas y con diversas dosis de obediente seguidismo a según qué consignas, cuotas, directrices y mierdas del gobierno de turno.

 

Este año, a los premios Goya (de “tradición” más corta que la de la tomatina) te invitaron, Susan, para entregarte el homenaje que tu carrera en el cine merece; carrera larga, constelada de un sinfín de personajes, de papeles diferentísimos a los que tu talento y tu atractivo, esos dones, concedieron relieve extraordinario.

Por la “tele”, y de pasada, te hemos visto: el maquillaje y los focos atenúan todavía la huella de los almanaques que nos van desmoronando a todos, esto va de suyo y mejor que nos resignemos; lo que no, es el chasco, que otros dirán decepción, de escucharte desvariar con tontos piropos de vieja gloria que dedicabas al “figura”, y defender lo que se ve que no sabes.

El mundo ha cambiado mucho, tú y yo ya hemos vivido lo suficiente para observarlo, fíjate que hasta casi todo lo vamos reduciendo a siglas tan estúpidas como WOKE y MAGA, que ya menudean también en la perdida originalidad de España. Y de acuerdo, no estás obligada a ser faro, ni pequeñito, de tus espectadores. Pero reconoce que pisar esa cáscara de plátano dará resbalón delicadísimo y quizá percance irreversible a los huesos veteranos que con fragilidad sirven de andamio a tu cuerpo de jota, Sarandon.      

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