Él: ¿Ta has tomado ya la medicina?
Ella: No sé cómo te apañas para destrozar de ese
modo cualquier envase o caja que te
pones a abrir.
Él: No me hables de lejos, de habitación a
habitación que, con los tabiques y el menoscabo de mi oído izquierdo, no
entiendo lo que dices. “¡Y
no le quites la piel al pollo!”
(Al acervo
particular de frases nobiliarias, tiempo ha que incorporamos con júbilo ésta
que Robert Duvall, interpretando al personaje de un veterano policía a punto de
jubilarse, decía por teléfono a su mujer, en la ficción.)