… si observamos la ferocidad con
la que Nogueras, esa separatista de pro, intentaba intimidar al Papa,
conminándole, en el cosmopolita idioma inglés, con la mirada insidiosa envuelta
en satinadas palabras de concordia resbaladiza, a hablar en la lengua de “la tierra que tan amorosamente le acogía”.
Lo sujetaba por el brazo con firmeza imperiosa para que no saliera huyendo
pronto del requerimiento, y no sabemos si la presión en la santa extremidad
transmitía calor diabólico o la crueldad inmejorable de Alien, octavo pasajero,
el instante preciso en que se precipita al exterminio fulminante de la víctima
con su proyectado mecanismo extensible y fagocitador.
Cuidado…
… si observamos la fría,
sonriente exhibición de piezas perfectas a boca llena, que Pedro “presidentO”
extiende sobre un bebé que le sirve de detalle promocional -dentro de su
propaganda falsaria- o al que quizá sostiene en brazos como Saturno hiciera con
sus hijos antes de devorarlos tal como nos ilustra la mitología. Fotografía de
un momento cuya hipocresía fundamental estremece y pone los pelos de punta.
Aparte de la IA, más cosas deben
producirnos espanto legítimo en estos días. Por ejemplo, ciertas dentaduras.