Años después,
el bochorno tumultuoso, la arrebatiña de ladrones recíprocos que eran (¿y son,
a que sí?) las primarias o como las llamen de la PSOE, salen al estupor
indignado del público en una filmación, una especie de video que la prensa
divulga y de cuya movida sanguinaria y bufonesca los “socialistos” no pueden
ocultarse. Ni podrán.
Todos contra
todos, pertenecientes todos a la misma cuadrilla aunque repletos de mutuos
rencores, envidias, ansias de mangoneo, navajas en alto, factores perfectos
para la enconada división interna, para las repartidas zancadillas y la ronda
sovietiquilla de cabezas a cortar.
Facciones en
lucha, ahí se ve ya, de sobra, el rostro patibulario, filibustero, avinagrado
de un Pedro Sánchez intentando salirse con la suya y llevar adelante la trampa
cutre que lo sostendrá al timón; trampa tan burda como ocultar la urna de las
papeletas y colar unas cuantas (las que sean) que le redondeen y le falsifiquen
el recuento necesario.
Mientras
tanto, su principal “contendientA”, plañidera de ocasión y saldo, llanto de “cocodrilA”
hipócrita más de la marca y marca de la casa, la Susana, coreada por los gritos
de los suyos, denunciando entre hipos y sollozos atribulados la vulgar y
atropellada maniobra … Borrell, Pepín
Blanco y otros, más montoneros y menos protagonistas, tomando el bando de sus
respectivos y coyunturales favoritos…
La PSOE,
barullo unido/desunido, ¿jamás será vencido? Vaya tropa.