mantengo este “blog” en el que,
como saben mis deferentes corresponsales o lectores ocasionales, vierto
opiniones y puntos de vista sobre muy diversos temas. Lejos de mí, creer que
ejercen mayor influencia, sino que mi propósito es el de aliviar con el
entretenimiento de estas redacciones la olla a presión que cualquiera aloja en
su cabeza.
A rachas me desanimo de este
quehacer; porque los sucesos del día son tan frustrantes y a tanto ha llegado
el deterioro de nuestra sociedad y nuestra convivencia que rematarías volviéndote
abstemio… aunque no lo quiera Dios.
Sobre Ceuta ya dejé líneas
numerosas, siempre insuficientes ante el tamaño del desafuero allí instalado. Y
quienes algo me conocen no se extrañarán del estupor horrorizado que me causa
la 2ª edición del cutrerío “indignado” que acampa en Sol.
Unos parecidos son innegables:
cuando con escandaloso abuso las bandas latinas (así las llaman) se adueñan de
un parque, un jardín, una esquina del barrio, e impiden con intimidación y
violencia el uso normal de los ciudadanos transeúntes normales; y cuando con
otra dimensión, y artificial y sectaria cobertura ideológica, se revienta de
nuevo esa plaza señera y simbólica del centro de Madrid y se trastorna su entorno, con arrogancia de
matones tabernarios, por la "razón de la fuerza" ejercida por la muchedumbre,
perpetrando una suerte de motín público CUYO TRASFONDO TIENE ARGUMENTOS DE
PESO, OJO, pero que se dispara de repente con el clavo ardiendo de una abuelita
desahuciada, defendida con aires de verbena hortera y abrasilerados tambores…
Tiempo de bulos y mentiras por
doquier: ¿cuánta inocencia o remoloneo cabe en una funcionaria veterana? Y si
la ley en vigor (creada por el socialismo) quería anular la precedente (creada
por el franquismo) y ha resultado injusta, deróguese o refórmese y que no se
haga con el típico atropellamiento de manada de búfalos, con la improvisación y
la arbitrariedad a la que nos tienen resignados los políticos, cotidianamente
inservibles, con frecuencia corruptos y a menudo patanes con carnet del me da
lo mismo qué partido.
Más facetas podrían señalarse en
esta peripecia. Pero es lo que os contaba del cansancio; aunque siento que
debemos (plural pontificio) seguir, a
trancas y barrancas que sea, como los pintorescos personajillos del “Hormiguero”.