Ha sido una
lástima, una omisión imperdonable que nuestros mejores “periodistas de
investigación” y demás reporterillos (todos ellos afectados de un presuntuoso cuadro
clínico de oportunidad) no se hayan asomado antes a las pantallas para
explicarnos e ilustrarnos sobre lo que apenas ahora se vuelve novedad entre
nosotros: la cosa -fenómeno, movimiento, cuchufleta carnavalera o chifladura-
que denominan THERIAN, con una
ortografía anglosajona sospechosa que ya suena a moda estúpida incorporada sin
necesidad, como otras, a nuestros serviles y bobos seguidismos.
Quién lo iba
a decir. Abrieron con venenosas intenciones (ya sabéis quiénes) las compuertas
a la “autopercepción”, que es palabro
pedante y progre, y esas tolerancias “del revés” ya amparan, cómo no, las más
inimaginables singularidades.
Vale que en
seguida surgen dificultades notables en las opciones y su puesta en práctica; porque
no es lo mismo que uno se “autoperciba”
como un frigorífico que si al antojo le da por sentirse procesionaria del pino
o una lombriz corriente de tierra. Tampoco va a ser fácil lo necesario para
transatlántico, gallina ponedora o medusita portuguesa, por citar pequeños
ejemplos.
-¿Y tú, de Hipocampo a Oso según el “blog”?
-Pero jamás salgo de mis renglones.
-Sí que es verdad.
-Más se me ocurre: si, por delirio exacerbado de
respeto al individuo, se consiente
ir por la calle y por la vida emboscado bajo inquietante máscara, ya te digo yo que lo del burka no habrá más
remedio que dejarlo pasar.
-Qué momento, “oyes”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario