Un esfuerzo
tenaz, prolongado en el tiempo, una lucha incansable, aunque algo agotadora, un
propósito que pudiera parangonarse al de las Cruzadas, por su condición ilusionante
y casi mágica de la búsqueda del Santo Grial, nos va aproximando, tras
laboriosas pesquisas e investigaciones, a la ansiada meta.
Como voz que
clama en el desierto, hemos expuesto aquí con cierta reiteración, “el abandono y la pena”, (que dice
Manolo García), la desolación sin límites a la que nos tiene abocados esa
resolución despótica que han dictado los fabricantes de camisas, según la cual
imposible es encontrar en el mercado nada que no sea el diseño reducido del
cuello dellas a dimensiones tan ridículas y minúsculas como grotescas, cuando
no directamente innobles.
Este plebeyo
empeño sólo en breves tiempos recientes ha enseñado tímidos atisbos de
rectificación, siempre que se descubran en las catacumbas del “internete” y
empero ceñidos por arbitrarios condicionamientos de talla y exigente y
descartador “slim fit”.
Estamos muy
cerca: finos artesanos camiseros en Sevilla (Sevilla tuvo que ser…) se prestan
gentilmente -y por consecuente estipendio- a poner a nuestro alcance una
solución a tantos desvelos, un bálsamo que restañe tanta inconsolable herida
abierta por la cutre ignorancia y el doloso desdén arbitrario de los mindundis
que aquí estamos denunciando.
Os
mantendremos informados.
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