sábado, 31 de octubre de 2020

Olor a chamusquina

 

-Quizá en los “films” de estos pasados años

se hacía un ensayo, una premonición,

un sondeo de prueba “a ver qué pasa

dándole curso a este plan tan cabrón”.

Y circulan sumarios embusteros,

teorías de la conspiración,

avisos que por grados nos amoldan

a ¿resignarnos? con la situación.

Porque ahora, ya ves, estamos todos

a la máscara infame sometidos,

porque un barniz de miedo han instalado

que paraliza los cinco sentidos.

 

Sobre el Apocalipsis inventaron

los guionistas macabras ideas

y el morbo público, sugestionado,

se ha obligado a “bailar con la más fea”.

 

-En este último verso me parece

que un dejo de machismo has deslizado.

-Es un lugar común. De meapilas

es fingir un melindre consternado.

Así que no interrumpas: lo que digo

es que hay un velo espeso de mentiras,

de cuentos chinos y de propaganda.

¿Quién manda desde atrás

a los que nos creemos que nos mandan?

¿Qué maniobra nos han diseñado

con esto de querernos encerrados,

vigilados,

considerablemente acojonados,

malgastando la vida que nos queda,

desconfiando ya de las promesas

de unos iluminados

cuyo señuelo (que siempre difieren)

es el día de levantar la veda?              

viernes, 30 de octubre de 2020

Jugar con fuego

 

Libre (y temerario) seguramente es el emisor de la burla. Imprevisible, el receptor de ella.

Sobre todo cuando, por reiterada, la burla adquiere la condición de ácido recochineo.

En la dulce Francia, tan chauvinista ella, se repiten sucesos que andan señalando lo peligroso de jugar con fuego.

“Poi sarà quel che sarà”, mas los herederos de la Revolución que, entre otras ocurrencias, ideó la guillotina, quizá darán por justificados los excesos de aquella causa. Pero con otro punto de vista y diferentes causas y justificaciones, es difícil sostener la cabal superioridad de una razón sobre otra. Debería tenerse en cuenta de forma permanente que la mirada subjetiva distorsiona la realidad, y átame esa mosca por el rabo.

Total que, religiosas o laicas que sean las ideologías, apenas le va a faltar a ninguna de ellas un cierto número de exégetas.

Y de ejecutores.

Así que ténganse todos, tiéntense todos la ropa, no sea que entren, unos y otros, en descomunal, e irreversible, batalla. Que ya están en ello.              

jueves, 29 de octubre de 2020

Ahora,

 

si alguien nos observara desde el mar,

si ahí enfrente mirase alguna gente

y viera de repente

nuestra discreta desaparición

-que deja por la mesa en el jardín

las señales de nuestro aperitivo-,

¿podría imaginarse:

 

lo persuasivo, ese instante de amores?

¿El impulso sutil y zalamero

del corazón ligero

que a pesar del transcurso de los años

sube como si nada los peldaños

de esa escalera que no admite espera?

¿Ese destello que en tus ojos veo

renovando el jazmín de los deseos?

Y en este sinvivir de la epidemia,

¿dar paso al contraluz de la bohemia,

las persianas bajadas,

mis besos en tus muslos

de sirena y salinas demoradas?           

miércoles, 28 de octubre de 2020

-Tiempo hace

 

que Vuesa Merced, acaso diversificado en otros menesteres, viene soslayando la línea galante que, en opinión de algunos, le distinguía y era, para los aficionados más convictos, como un emblema reconocible, como si dijéramos una suerte de “sello de la casa”.

-Y yo escamotearía la verdad si os contradijese, voto a tal.

-Pues bien, decidme qué inconvenientes os alejan de aquellos familiares predios, si la confidencia os place.

-Sabed, dilecto interlocutor, que el ánimo ensombrecido por los desgraciados vericuetos en los que los Hados se empeñan en meternos, en las presentes y ya no tanto calendas, a cualquiera puede lastrarle el vuelo de la ilusión y la fantasía. Tiempos son estos de desgaste, de frustración y decepciones que, me diréis, no sólo a este redactor sino también a muchos otros ciudadanos han empañado el cristal de las perspectivas.

-Soy naturalmente con vos en ese modesto análisis. Pues nos sentimos como si no fuese posible levantar cabeza, confusos y desorientados, y presos de irritación frecuentísima que la interminable caterva de nuestros incompetentes regidores causa.

-Eso, que es así, tampoco conceder querría como un cobarde escudo que distrajese de esotra evidencia: que la vida y el Tiempo (que tantas menciones aquí recibe) con erosión inexorable nos modifica, como si detuviese, para situarlas en un anaquel, las energías de la edad joven. Lo que nos hace tan diferentes de nosotros mismos y de lo que fuimos.

-Pero genio y figura…

-… quizá es un refrán farolero, una lectura parcial de los fuegos de artificio de los que incluso el magisterio de Quevedo se fue distanciando paso a paso.

-Así pues, en la opinión y el sentir de Vuesa Merced, ¿no volverán las golondrinas a Capistrano?

-No sé qué os diga; aunque cualquier día no descarto airear algún inédito de aquellas incunables colecciones.

-Sea, siquiera como cesura entre las líneas que nutren el caudal de vuestras críticas, como un instante de, breve y todo, solaz.          

martes, 27 de octubre de 2020

La pantalla amiga

 Telemorbo plantea su nuevo método de tortura y humillación contra sus propios empleados/colaboradores a los que cubrirá de oprobio comprando con dinero tentador su creciente y sucesiva disponibilidad para el desguace físico y mental, lateralmente alentado por la codicia.

El novedoso “formato” avanza un paso más en la senda de la degradación groseramente camuflada como espectáculo, de tal manera que la crueldad del circo romano del Imperio, con suerte, vaya quedando en poco más que un juego de inocentes criaturas, en un “delicioso” entretenimiento de masas que, intoxicadas y seducidas, por anticipado se frotan las manos ante la sádica evidencia de que “cualquiera tiene un precio”.

La brutal frivolidad de esa afirmación acaso olvida de momento los “precios” que fijan según qué profesionales de la extorsión y las amenazas y cuya cuantificación se tasa en envites tales como “si no haces lo que te exigimos, mataremos a tus hijos, tu madre, etc.”, que eso sí que es un ejemplo imaginativo de “precio” (ya que parece que todos lo tenemos), de apuesta grave de más verdadero peligro, y que ojalá nunca ocurra a los creadores y artífices de esa variedad de “show” que pretende llevar la basura al más alto nivel. 

lunes, 26 de octubre de 2020

Entre espectadores

 

-Si yo fuera votante de Casado

reconsideraría mi postura

al contemplar con cuánta caradura

de su socio Abascal ha renegado.

Hasta el tocayo le llamó “brillante”

al desplante ocurrido el otro día,

porque en este apagón una bujía

ya le parece una antorcha de antes.

Pero lo que demuestran estas mañas

-cálculo y estrategia y maniobra-

es la facilidad de “hacer la cobra”

que tienen los políticos de España.

 

A este Pablo que, descafeinado,

pretende ser un líder de derechas,

¿habrá que preguntarle con sospecha

qué clase de tabaco se ha fumado?

¿Es desaire o elemental traición

dejar tirado como una colilla

al que en Madrid, en Murcia y en Sevilla

le aseguraba del mando el bastón?

Y cuando se ufanaba

de conseguir que Vox y Ciudadanos,

aun con melindres, se dieran la mano,

¿este renuncio era el que preparaba?

 

Que aunque Santiago, atónito, asegura

(a pesar de la fea jugarreta)

que no va a retirarle sus apoyos,

lo cierto es que ha quedado como un jeta

mudable, de dudosa arquitectura

y, de paso, un aprendiz de escollo.

 

-Ya te digo.

domingo, 25 de octubre de 2020

El Zar y su correo

 

En esencia no es tanto si la torre

es de marfil o de metacrilato.

 

Si te rodea ese silencio ingrato

al que la soledad de alguna página

unió tu inverosímil califato,

don’t give up, no te rindas:

es la bruma que pasa

(una desidia haciendo tabla rasa,

una tarta sin guinda,

la perdida inocencia sin retorno,

los arrepentimientos y el bochorno

de las cosas mal hechas)

para que los precarios equilibrios

se vayan deshojando en el vacío

desierto que corrigen las arenas;

casuales manchas en la cartulina

de la ya histórica “ruin rutina”

o la sombra pugnaz de la mentira

en la que la ficción siempre se inspira.

 

El faro del guardián

y el islote del náufrago,

¿es del todo imposible que compartan

un tembloroso hilo del Destino?

 

-Tú sigue con lo tuyo:

quede un resto de orgullo,

y ese mostacho fiero

de imaginario, antiguo mosquetero;

en la mirada, una fosforescencia

de color verdiazul; y en el retrato,

la independencia elástica del gato.

viernes, 23 de octubre de 2020

Y por cierto...

 

Desde que te sientes ungido por el cargo, gradualmente has derivado el tono de la voz y la aparente mesura de tu discurso de ahora hacia un estilo que imita (como los bolsos de señora falsificados que venden los poligoneros o los del “manta”) las maneras que el tópico asociaría a un abad injertado en bondadoso maestro de escuela.

Con ello procuras que los más desprevenidos, los más ingenuos y los más interesados entren al trapo de tu ficción. Sólo que te desmiente el imposible olvido de tu trayectoria y de las canallescas burradas – de palabra y de obra – que esmaltan tu notoriedad deleznable.

 

Tampoco ayudan, qué quieres que te diga, a tu quebradiza “performance”, ese vestuario pintoresco, esa “expresión corporal” patibularia ni, desde luego, el reciente moño engarabitado que construyes con la greña, dejándote en la ridícula vanidad de una prepotencia grotesca e impertinente de repartidor de carnets de la inteligencia ajena, infladito de disimulona superioridad por demostrar, que intenta apuntalarse con referencias culturalescas a personajes históricos y con citas literarias que convendrá suponer preparadas de antemano.

Con ese garbo pisa, moreno, tu paso. Y por cierto… ¿en qué se te ha quedado aquello de la casta?      

miércoles, 21 de octubre de 2020

¿En serio?

 

La miseria moral de un tribunal

resuelve que Trapero es inocente.

Que, como guardia con gorra de jefe

de su separatista policía,

tan sólo hizo el papel de mequetrefe

al que un sueldo servil comprometía.

Y que apenas “pasaba por allí”

porque la aciaga “noche confundiolo”

-como le pasa a Dinio-

y no se puede pedir raciocinio

dentro de un uniforme a un maniquí.

Conque no existió dolo

ni criminal delito en las movidas

de aquel circo, infame y bochornoso,

ni hubo en su ánimo intención torcida,

ni se debe achacar tal embestida

a un funcionario probo y virtuoso.

 

Se dice en el Teatro: “mucha mierda”.

Aunque las de esta cuerda

¡ni siquiera son gentes del Teatro!      

martes, 20 de octubre de 2020

Castaño oscuro

 

La extremada desfachatez de los políticos…

-También se puede decir “sinvergonzonería”.

-Ya. Por desgracia, lo cierto y verdad es que es difícil superarlos en descrédito.

En resumen, que pretenden dar un paso más, escandaloso como todos, para someter a los jueces al vaivén perverso y corrompido de las influencias. Se les llena la boca hipócrita con el latiguillo de “la independencia del poder judicial” y en la práctica de lo que se trata es de alterar lo que debería ser una intocable imparcialidad, una rigurosa y escrupulosa conducta en la aplicación de las leyes y en la defensa recta y limpia de aspectos fundamentales para nuestras vidas, haciendas y honor.

No sé qué habas cuecen por ahí; pero el camino por el que a los españoles nos están llevando hacia la descomposición y la desintegración parece muy peligroso, trazado con una cínica chabacanería vistosa de atropellos, diseñado por las arbitrariedades de una impresentable gentuza.

Quizá los jueces sean los únicos que deberían nombrarse y regirse a si mismos, sin interferencias, para que con suerte pudiésemos probar a confiarnos. Lo de ahora, pasa de castaño oscuro.      

lunes, 19 de octubre de 2020

Ante mis dioses lares y penates

 

¡Los heraldos de la fama hacen resonar de nuevo sus bronces, tremolar sus albos y gráciles gallardetes para festejar otra vez tu estela que otrora con profusión protagonizaba los titulares de los más y los menos ilustres medios de difusión, cuando eras el paladín admirable que habías encandilado de éxito, eficacia empresarial, encanto personal incluso, a toda una generación que te encumbró como a un emblema, a un líder de proyección y méritos espectaculares, oh Mario invicto!

 

En mi ánimo motivan estas nuevas una memoria de trances, de sucesos que ahora ambos debemos examinar a la luz de la madurez viril y reflexiva que la vida y sus enseñanzas han hecho crecer en nosotros.

Distantes ya, tú y yo, que un tiempo glorioso fuimos inseparables, no supimos ni quisimos renovar en sucesivas calendas los laureles y mármoles de nuestra amistad. Y todo porque, a falta de otra causa, tu afición a la gomina capilar más clásica tuvo que chocar necesariamente con mis frondas de guerrillero que terminabas desaprobando con desdenes y acerbas críticas, a las que no pude por menos que oponer criterios propios de independencia estética y algún que otro matiz irónico de los que en mi sintaxis pocas veces faltan.

Aun así, celebraré sin animadversión tu presente felicidad a la que los rumores contemporáneos dan pábulo por mor de tu sentimental relación con una aristócrata, ¿paisana mía por más señas?, que ojalá sea amante musa y compañera de tus (lo que deseo) renovadas hazañas.

Ante mis dioses lares y penates por ello hago votos y dejo aquí esta constancia ilusionada.

domingo, 18 de octubre de 2020

Una investigación y sus hallazgos concluyentes

 

Los manejos mundanos a los que, de manera cotidiana e impía, somos sometidos por los poderes fácticos, ocultos o descarados que sean, estimulan nuestra curiosa suspicacia para las comprobaciones. Y los asombros.

Doce años cumplidos hará que mi Dr. Clavo comenzó a recetarle a mi hipertensión consuetudinaria un fármaco, de nombre Atacand. Escrupulosamente pagué su coste y he venido consumiéndolo con dócil y continuada disciplina. Hasta que ahora, que por primera vez me “ampara” la Sanidad Pública según reza mi tarjeta recientemente concedida, tengo la opción del “genérico”.

Entre sol y nubes, unos minutos de esta mañana ociosa hemos destinado Maritere y yo al examen comparativo de los respectivos prospectos, que han resultado coincidentes en casi todos sus términos, originando en nuestro ánimo cierto ocasional regocijo.

Por ejemplo, uno de los ingredientes de la fórmula recibe el nombre incauto y algo folclórico de Carmelosa de Calcio, que evoca la imagen y el previsible tronío de una legendaria intérprete de la canción andaluza, célebre por su insólita estructura ósea y su estilo cantor de dulces y acarameladas inflexiones, que habrían hecho las delicias de un público fervoroso. Otrosí, la extraordinaria ortografía del Cilexetilo y de algún que otro estearato compite de forma ventajista con la más asequible del almidón de maíz (claramente en la línea de Arguiñano) y el macrogol, de honda raigambre futbolística.

 

Como Uds. saben, suele ser recomendación habitual no conducir máquinas ni vehículos, ni manejar herramientas, aunque la más peligrosa de éstas que hace poco tuve que usar ha sido un destornillador con el que soltar el mango de una sartén, para una más concienzuda limpieza, empleo para el que no se detectan contraindicaciones.

Seguiremos otro día.

viernes, 16 de octubre de 2020

Con Mahoma, poca broma

 

Que los países “desarrollados” por la mayor parte sean democracias,  o eso a sí mismas se llaman, que han resuelto practicar un seudolibrepensamiento progre, izquierdoso y por ende laico, tirando al ateísmo comunistoide, es una cosa.

Que con arrogancia inaudita pretendan imponer por el entero planeta sus ideologías, su patrón de conducta, su ejemplo de discutibles “logros” y su decadente modernidad, es otra muy diferente.

Como detalle de esa modernidad, se lleva mucho, y con chocarrera desenvoltura, hacer mofa del sentimiento religioso con expresiones y actitudes que suelen tener como ingredientes el encono y el insulto grotesco y casi nunca algo que por donaire ingenioso pasar pueda.

Así las cosas, con la brevedad que a la noticia imprime la “tele”, nos enteramos de que un ciudadano francés, esponjado en las libertades intocables de su república, ha perdido la cabeza por la radicalidad ofendida de otro que, a continuación, fue “abatido” por los disparos consecuentes de la fuerza pública.

Es un alivio pensar que, por ahora, esto no ocurre en España, donde los especialistas y aficionados al escarnio nadan y guardan la ropa, cargando solamente contra la resignación cristiana, no vaya a ser que, de envalentonarse más, alguien pudiera ponerlos en su sitio con maneras expeditivas y, si se quiere, acaso desproporcionadas.

 

-Porque ¿a ti no te parece que eso de la libertad de expresión y el sentido del humor tiene interpretaciones diversas, según quien sea el pregonero?

-Ahí le has “dao”.   

martes, 13 de octubre de 2020

El gerundio de "divagar"

 

Podrían ser fenicias

las velas que en el mar

desplazan esas barcas frente a mí.

 

Desde el rincón reciente

que puede que llamemos “ambigú”

(disimulando toda la metáfora

y las impropiedades del vocablo,

tan a trasmano y tan por los cabellos):

esa calma aparente

que en el agua despliega su elegancia

y el leve cabeceo navegante,

¿hay algo que remueven

en el poso de las viejas memorias?

Toda esa antigüedad

fantástica que exploran nuestros sabios

¿es un lastre heredado?

Los sedimentos fieles que el olvido

no termina de borrar en la mente,

¿convocan hoy las naves

de los griegos marchando contra Troya?

¿Las dóciles y mansas travesías

de los incestuosos faraones

por el Nilo y su delta?

¿Los feroces dragones

que las proas vikingas coronaban

trayendo tan temidas invasiones?

 

-Pues fíjate, también

dicen que eran famosos en el mundo

entonces conocido

el “garum” y los vinos y el aceite

y las bacantes de la Andalucía.

-¡Qué tiempos, tú! Y ahora

¡qué vida y qué epidemia “esaboría”!