Para
sacudirnos el remoloneo añadido que semanas de aguaceros y sedentarismo
creciente han depositado en el ánimo, cine y a ver qué pasa.
Así que “Hamnet”,
propuesta algo rarita que formula (entre la fantasía y los elementos
biográficos e históricos que en proporción indefinida contenga) una aproximación
al mundo, en esta ocasión más bien familiar, del Shakespeare
literario-legendario.
De moda que
hace mucho está el papel de relevante importancia del eterno femenino, recae en
la ella de este “film” un sesgo de
esoterías brujas cuya intención es difícil adivinar y que, en el ambiente
rústico-sórdido de la época reflejada, espesa alguna sombra sobre la abnegación
madraza y el apoyo que genera la esposa del escritor, mientras que el instinto
y el oficio de éste tiran de él como, también, otra exigencia del Destino. Que
culmina en éxito arrollador y superación y aceptación comprensiva de la
peripecia dolorosa -la muerte de un hijo- y vale como colofón, como final o
conclusión del asunto.
Pasajes de la
banda sonora; la dulce entonación en la voz que dobla al español a la actriz en
sus primeras frases, la dureza de algunas escenas pueden, entre otros matices,
sacarnos del pasmo. O sea, que bien.
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