A extremos
siderales
llevó su
chulería,
cuando a
vista de todos
se expresó el
otro día.
No le hace
falta abuela
a este mulo
obstinado
que, patán
diplomado,
entona su “a capella”
mintiendo a
todo gas
sin perder su
compás.
Relapso
correoso,
de la manga
se saca
varias cartas
marcadas
que le sirvan
de endoso
de ciertas
culpas suyas
que con
trampa embarulla.
Trá, trá, qué
malamente
se lo monta
este Puente.
Seudo
estrambote y cambio de métrica:
En serio,
¿fue el sellador,
fue cosa de
soldadura?
¡Qué primor,
qué caradura!
Genial tu hipocampo.
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