Cuando la racha (qué oportuna)
cambia, el tono puede parecer obsoleto. Mas la esencia, que es lo que importa,
permanece. Por eso, en lo que estaba escrito de antemano…
Un asunto me
pregunto
cuya respuesta
me inquieta,
como si en una
carrera
no divisara
la meta.
Transcurren
los años y
ya se me han
vuelto costumbre
los versos
que rimo aquí,
con corto
indicio y vislumbre
de que las
ocupaciones
que colman tu
tiempo todo
te permitan
acercarte
un poco más,
de algún modo.
Que, ya se
sabe, “los hijos
pasan de ti”, y a su bola
van y no
vienen, silvestres,
letíficas amapolas.
¿Hasta cuándo
seguirás
-si nunca se
te ve el pelo-
siendo, y a
pesar de todo,
la niña de
mis desvelos?
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