Gritona con
enchufe inmerecido
en el magno
tinglado de Bruselas,
tu recital
perverso y tus bufidos
suenan a
rencorosa tarantela.
¿Acaso una
receta has ingerido
de inadvertidos
hongos o de setas
que adoba de
veneno tus sentidos
como único
resumen de tu dieta?
¿O habremos
de achacarte el mal viaje
a un canuto
-no quiero ni pensarlo-
que produjo,
indigesto, tal potaje
y un
berrinche que no hay cómo tomarlo?
Que, ni
considerando tu cadencia,
la trayectoria
que traes de atrás,
se esperaba
tamaña incontinencia,
tal intención
de darles aguarrás
a los que no
profesan tu barullo,
tu bestial
batahola enajenada,
a los que -al
no tratarse de los tuyos-
no están de
acuerdo con tus canalladas.
¿Y en ésta
nos gastamos el dinero
y la mandamos
de representante?
¡Dios nos
libre de tal despeñadero,
de tal “talento”
y de tal talante.
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