sábado, 28 de febrero de 2026

No descansa la Parca

 

ni tiene porqué. Y acaba de llevarse a Neil Sedaka.

Como si de un resorte se tratara, inmediato, automático, la memoria me trae la melodía de aquel “Billete de ida”, traducción afable, considerada (y bastante correcta) del título de uno de sus éxitos que Radio Vida me hacía llegar en la Sevilla soñada de aquellos años de ilusiones crecientes. Antes me convoca que “Oh, Carol” o “La chica del calendario”, tantos temas que subrayan un tiempo que de manera inevitable se deshace en nostalgias.

Autor de canciones que empujaban nuestra afición hasta convertirla en impremeditado oficio, al que me alegra haber pertenecido, con todos los pros y las contras inherentes, amalgama -como algunos compases- de escarmientos y enseñanzas.

Gentecillas hay ahora que no vivieron, ni acaso sabrían saborear, la luz de entonces. Se funciona, todos lo hacemos, así.

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