domingo, 22 de febrero de 2026

Robert Duvall

 

Que, con la edad, curiosa resulta esa cosa inocentona que no nos desaparece por completo: la imposible, por engañosa, sensación de permanencia, espejismo donde los haya.

Así que, acostumbrados a su estupendo y extenso trabajo en el cine durante fértiles décadas, contábamos con que este señor “seguía ahí”. Y claro que no, que el calendario prosigue su marcha y nos va dejando caer junto con las hojas.

Consiguió este actorazo hacernos creíbles los personajes que le fueron encomendados, de la condición que fuesen: les infundía su sello y su experiencia y los espectadores podíamos identificarnos, entrar con natural comodidad en el pacto tácito que el cine propone y sus buenos intérpretes logran con esa maestría que el archivo, las filmotecas harán bien en conservar.

Buen viaje, señor.

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