viernes, 6 de marzo de 2026

Demasiados conejos para la misma chistera

 

Quitando a la fúnebre plantilla que (porque le va en ello su pretensión, inútil, de credibilidad y/o la mera supervivencia) todavía apuntala los embustes permanentes del Sánchez ese, nadie en el mundo se cree ya sus mierdas.

A este piernas insuperable, hay que reconocerle la obstinación nunca vista y el incansable estilo: miente a todas horas y en cada asunto, y es imposible, y cómplice, el intento de quienes quieren disimularlo.

Confiado temerario en que podría extender su timo, ha ido sembrándolo por ahí, traspasando fronteras, apostando a que perpetrar de manera sostenida una trama de confusiones y falsedades, seguro terminaría infectando a cualquiera que se pusiera por delante: al que se pusiera a tiro. Y como él todavía no ha recibido ninguno, prosigue en su método sin que se le dé un ardite, famosa polilla que ya es, cuán agujereado esté el tapiz de cutre estafa cuya compra nos propone.

El dicho que asegura que “a tó hay quien gane”, tiene difícil verificación cuando se trata de este tramposo.       

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