El tiempo ya
lleva su velocidad y además el “torrente” caudaloso de las noticias nos
amontona el sobresalto y pone en serio aprieto la memoria; así que parece que
van transcurridas muchísimas semanas, pero no tantas.
Y érase que
se era que a Julio Iglesias, cantante melódico de larga trayectoria, éxitos
múltiples de discografía y galas sin fin en las que ha sido aclamado por
muchedumbres de “fans”, y todo ello
durante décadas, a lo largo y ancho del planeta; a Julio, seductor de fama
paradigmática y legendario y profuso archivo de conquistas galantes, le fueron
a acusar de patrón sañudo y esclavista y de maltratador al uso y libertino
chocante o repugnante, a elegir, el peor y más despreciable monstruo de entre
los “viejos verdes”, promoviéndose
alto escándalo mundial, repulsa horrorizada y cuanto descrédito pueda
imaginarse.
Gestada y
guiada la acusación con evidente intención insidiosa aunque con testimonios y
argumentos por lo menos inestables, se han desestimado éstos por tales, por
luego desmentidos y como que fueron presentados en tribunal tanteado con
temeridad oblicua de alfil, porque iba de suyo que no eran la jurisdicción ni
la competencia correctas. Y que ya se verá, o no, donde corresponda.
Con daño gravísimo
de la gloria, en el mundo del espectáculo, y la reputación, en el plano
personal, del señalado, y muy retrocedido gradualmente el frente astronómico y el
delirio beligerante de sus febriles detractores, Julio responde a continuación
con demandas multimillonarias y querellas y lo que se encarte, que están en
curso y que van a descalabrar a más de cuatro. De prosperar, y como el bolsillo
es lo que más duele, quizá deba ejecutarlas hasta el final, sin acceder a la,
ahora acobardada y sumisa, componenda rectificadora que sugieren los pistoleros
metafóricos con gatillo fácil.
Totalmente de acuerdo con tu escrito del hipocampo
ResponderEliminarComparto plenamente la reflexión, y deseo que el tiempo y la justicia dejen las cosas en su sitio. Sin duda el daño, de suma gravedad, exige, si así queda sentenciado por la Jurisdicción que corresponda, no solo la lógica indemnización económica, sino, lo más importante, la restitución de la imagen.
ResponderEliminarSería deseable que con la misma intensidad que intervinieron algunos medios para el descrédito, lo hicieran para lo contrario, si finalmente llegara a buen término las acciones iniciadas por Julio Iglesias.
Totalmente de acuerdo: hoy basta una acusación con más ruido que fundamento para montar una verbena mundial y dejar a cualquiera colgado del campanario.
ResponderEliminarY cuando luego el asunto se desinfla, los más valientes de barra de bar se vuelven de repente monjes de clausura.
Al final, como casi siempre, la verdad llega más tarde que el escándalo, pero suele llegar mejor vestida.