jueves, 26 de marzo de 2026

Suena una armónica, me parece un órgano que vibra para ti y para mí...

 

En aquella edad nuestra, la voz de una joven Mina (magistral ya desde su juventud) iba a marcarnos con la interpretación de la inspirada canción compuesta por Gino Paoli, quien ahora ha terminado su andadura.

Tuvo este italiano larga vida, obra prolífica y reconocimiento que, aun discontinuo, hay que tener en cuenta, remontando modas, dándonos ejemplo de la resistencia y la insistencia en ese oficio, la música, que puede ser absorbente e ingrato, seductor y adictivo, y que en su vida predominó contra sucesos dramáticos, que no le harían rendirse, al cabo.

“El cielo en una habitación” (que se tradujo “en casa”, con una impropiedad innecesaria y no explicada, que yo sepa), después, entre otras, “Sapore di sale” (que con asombrosa veleidad ya no se tradujo), en la memoria definen su huella, su importancia incluso inocente; la estética popular de una música y una época que recuperamos en los afectos del corazón.

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