-¿Puede que no hilaras fino?
-Puede que no vaya quedando tiempo.
-Pero omitiste matices…
-Es que me interesa el peldaño anterior: ni
siquiera procedía entrar al trapo; mucho menos a ése, cuya intención perversa
ni incluye el menor disimulo. Los españoles de hoy, con Felipe más o menos a
cuestas, con responder de nuestros personales errores y los que estamos
cometiendo colectivamente ahora, cumplimos. Lo que, siglos atrás, hicieran
otras personas, bueno y malo que siempre y de forma simultánea sucede, injusto
cargar con ello y ridículo atrevimiento que pretendan endosárnoslo. Fijo que si
perdiésemos la brújula haciendo balance, iban a salir escaldados todos los
gatos de ambas históricas orillas.
-O sea que cada palo aguante su vela…
-…y aprenda a hacer la digestión que le toca. La
Historia de cualquier territorio (a nosotros nos lo van a contar), en este
jodido planeta, no suele ser melosa; y nada va a mejorar con llantos
trasnochados ni con desvanecidos psicoanálisis coyunturales de saldo tardío. Ni
con delicados cimbreos de bailarines con cinturita fina.
-Pero hubo ciertos matices en la comprometedora
admisión.
-Y dale. Te digo que sonaron más a balbuceos con
celofán, con riesgo de cursilada palaciega, todavía por confirmar. Háblese con
verdad del comportamiento de TODOS LOS QUE FUERON IMPERIOS cuando entonces y,
el que tenga gana, a parte de sus quehaceres cotidianos, que establezca y
resuelva las decentes y pertinentes y concluyentes comparaciones. Y si eso, ya
vamos viendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario