lunes, 30 de marzo de 2026

Laus Deo

 

De vez en cuando, se diría que se asilvestra; que entra (siempre con cautela) en trance y decide, hoy Lunes Santo de la Semana Santa, restablecer siquiera mínimamente el de todas maneras relativo y pasajero orden en el jardín.

Con previsión suele guardar algunas cajas de cartón, de esas de embalaje, en las que han ido llegando lámparas, ventiladores, zapatos y un etcétera de artilugios incorporados durante meses a la dotación. Y ahí, en esas cajas, aguarda el destino a las ramitas y malezas que va a extirpar en los arriates; y que luego serán féretro luctuoso en las sucesivas fases del reciclaje municipal.

Conque se pertrecha de tres o cuatro herramientas que el tiempo, más que el uso, ha enriquecido con vistosas y cromáticas capas superpuestas de herrumbre y, entre el heroísmo y la temeridad, va rastrillando, o como se diga, y arrancando de algún sector hojillas desconocidas que lo hayan invadido con provisional (pero ellas no lo sabían) impunidad, procurando en la tarea imitar en algo los manejos profesionales del jardinero habitual que de verdad sabe de eso y que habrá de venir de nuevo en breve.

Santiago y cierra España, a no mucho insistir, tensiones, señales, albores de ciática y quién sabe qué efectos no deseados alrededor de la cintura y lumbares, determinan un prudente abandono del empeño; la reflexión de eso del refranero  “… a tus zapatos”; la moral, tambaleante aunque consecuente, que al refugio de estas líneas me conduce y que el cambio climático de hoy, Lunes Santo de la Semana Santa, calmo y apacible, de cariñoso y templado y solete, ayuda a sobrellevar junto con el vermut artesano de las bodegas Sanatorio. Laus Deo.

 

-¿La omisión del principio del refrán citado?

-A los “gafes”, lagarto, lagarto.  

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