La decadencia
que han extendido nuestros calamitosos políticos por toda la sociedad española
y sus organismos, hace tiempo ya que aqueja, cómo iba a escaparse, al Correo
Postal: vale que es un servicio acosado con peculiar saña por las posibilidades
agresivas de la tecnología digital, un servicio casi romántico en probables
vías de extinción, pero aun así … Como evidencia de ello, el motorista de la
vespa amarilla, veterano como yo y medio amiguete a través de los años, me
entrega ¡HOY!, entre otros sobres de correspondencia demorados, el que contiene,
y cuyo franqueo es de fecha 29XII2025, una tentación de finísimos mantecados
que con su delicadeza y buenos modos proverbiales me hacen llegar los O’Neill,
desde su hermosa ciudad de Pamplona.
Estos dos
mozos (casi ahijados, tras décadas de comunicación y amistosas coincidencias),
sabedores de mi irremediable inclinación por las golosinas gloriosas de la Navidad,
me envían: hechos a mano, numerados, 24618 y 37856 respectivamente, los dos
primeros, que ya andan asimilados en mis diligentes entretelas. Los crean, los
elaboran, mil veces premiados, en la confitería Blancanieves Tejedor,
vascongados artífices de Vitoria, y se presentan envueltos en finos papelillos
de bordes clásicos para liar/desliar con movimiento rotatorio de opuestos
molinillos…
-¿Te estás difuminando en la prolija, minuciosa
descripción, Hipocampo?
-A consecuencia del palatino deleite, puede ser.
-Qué tuyo eres.
-Ya, pero es que se trata de los Mantecados del
Rey, Felipe II. Así que …
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