Con su
característica ordinariez y su acreditada condición mentirosa (“ordinalidad” de
vaivén), la vigente titular del ministerio de Hacienda -cuya ignorancia parece
clamorosa en los temas que a su cargo corresponden- ha dado una muestra
magistral de galimatías intencionado para intentar sin éxito colarnos el gol
tramposísimo del nuevo modelo de financiación para las regiones.
Que en realidad
es un chanchullo más para obtener el apoyo chantajista de la facción catalana
separatista, indispensable para que Sánchez y la pelotera cuadrilla prolonguen
su ruinosa okupación del mando.
Insuperable
de cinismo y deliberadamente confusa, la funcionaria Montero, cómodamente
instalada en las prebendas y sinecuras de su enchufado destino, ni en el punto
culminante de su obstinación podrá encajar consigo misma la maraña abstrusa de
sus prodigiosas mierdecitas.
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