lunes, 29 de diciembre de 2025

B.B.

 

No fue una inocentada fúnebre, dado el día en que se supo la noticia: a los 91 años, Brigitte Bardot deja la escena y pasa a la reserva, o sea RIP.

Bien es verdad que mucho tiempo hacía que había dado portazo al cine y a muchas de sus exigencias, pasando a defender otras causas y cortando bastante por lo sano con el estúpido mundillo de las más frívolas vanidades. Se lo pudo permitir quien dio una brillantísima vuelta de tuerca más a la legendaria fama de seducción, glamour y encantadora belleza de que presumen las “femmes” del espectáculo francés.

Cuando B.B. la lió parda (que es frase que estaba por inventar) el mundo era otro y fascinó a incontables legiones de admiradores, con una desenvoltura y un pícaro atrevimiento que significaría casi su personal revolución, sin guillotinas, pero con una imagen (peinado, figura y rostro) que imitarían, con gestos y vestuario, con desplantes y vaivenes diversos, las más valientes y modernas de sus contemporáneas. Y cuya escuela, cuyo estilo sigue siendo formidable y vigente influencia, eco que resuena, tantas décadas después.

Fue mejor actriz de lo que fingen concederle las envidias; se atrevió a cantar (¿recuerdan “Sidonie” y otras?) con corta aunque sugerente (era la suya, claro) voz; la perseguían los reporteros del escándalo, ciertas pacatas prohibiciones, en fin larga estela, estolas de plumas, mirada insinuante y luego, madurez recia de, al parecer, criterios y convicciones para ponerse el mundo por montera quien lo pueda.

 

El Hipocampo:

Alguna ignorante e infeliz presentadorilla te ha llamado Brigitte BÁRDOT, con el acento cambiado. En tu rincón, seguro que se estremecen los rizos de tu pelo y de tus enaguas de encaje.                       

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