Las ratas que
subieron a tu barco
no lo
abandonan hoy, en su ruina,
porque les
sigue siendo fértil marco
de pródigo cohecho
y golosina.
Bien pagadas,
para que la costumbre
de gestionar
contigo la basura
se les vuelva
barniz de servidumbre
e impenitente
y terne caradura.
Plaga de
ratas, banda miserable
que aplaude
tus mentiras, “capitán”,
la condición
canalla e insaciable
que estructura
tu andamio charlatán.
Sanedrín teatrero
de ladridos
y admonitorios
amagos fingidos,
ni Yoli ni el
fugado ni los otros
te dejarán
caer:
la colección
de ratas que contigo
tienen un
chollo que ya no hay más que ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario