lunes, 28 de octubre de 2024

Como con una gota malaya

 

se nos viene adoctrinando hace años, y con curiosa insistencia, en la conveniencia de asumir, o admitir, un axioma según el cual las mujeres serían más capaces, más listas o lo que se diga, que los hombres. Fuera de la impropiedad de esas generalizaciones, impregnadas acaso de un inocente o inconsciente aroma de rebaño, el propósito quizá requiere un acto de fe, del cual ni se me ocurre atreverme a suscribir ni a rechazar.

Me explico: mi parecer preferiría un enfoque que tendiese a una valoración individual, persona a persona, liberando de quincallas interesadas tan arduo laberinto. Pero así están las cosas.

Lo que refuerza mi punto de vista, dentro de la traca (que va a ser larguísima) en la que va ardiendo ese prócer inmaculado, esa Juanita de Arco del “feminismo” español al uso, es la contemplación desolada de las señoras que, contradictorias y balbuceantes, han asomado por la “tele” para prodigar, desde sus atriles rojillos, explicaciones embusteras y algún que otro desvaído paño caliente, renuncio o excusa inservibles ante los hechos.

Quiero decir que en política, y en mucho de lo demás, hay de todo y no están quienes debieran sino quienes están. Ellas y ellos, los torpes y los inteligentes, todo revuelto, ¿veis?

O sea, que (¡Padrón de mi alma!) unos pican y otros no.

 

-Y fíjate que lo que nos tenía preocupados era el drama de la Oreja de Van Gogh, con sus debatidas “cantantas”, y ahora, con esto, vamos a estar en un sinvivir de lo más chocante.

-Ya te digo.    

jueves, 24 de octubre de 2024

La fuga

 

No hace tanto de aquello.

Quizá sorprendidos por lo insólito de semejante verbena, muchos ilusionados españolitos simpatizaron con la ficción desconsiderada que, con estilo de mercadillo cutre, acampó en la Puerta del Sol de Madrid durante semanas: revolucionarios bisoños, más postizos que consistentes, y que fueron consentidos por la autoridad de turno, como si fuese un coletazo sucio de lo que supuso la “movida” que, por su parte, ya había tenido mucho ruido y apenas ninguna nuez.

El paso siguiente fue cuajar en el ambicioso Podemos, banda iconoclasta y protestona que no tardó en enseñar sus mañas de tardíos aprendices de la brujería bolchevique, pasadísima de moda y con surtido considerable de presunciones e ignorancias.

Entre sus figuritas de relieve “llamaba poderosamente la atención” Errejón, con su sempiterna imagen de estudiantito enquistado, que pretendía representar la rama menos feroz del elenco. Sus más y sus menos tuvo con el jefe rasputinesco y, para seguir más años en las nóminas del chollo político, desgajóse al amparo de Carmena y dio en lo que puede que todavía siga llamándose Más Madrid, o así.

 

Ahora dice este “prohombre” que lo deja, que se retira, redactando un papel de despedida prolijo, abstruso, rebuscadito de excusas, retórica cruzada y tramposona, de espesor plúmbeo, que culpa de su presente crisis personal al maestro armero y que mucho suena a cobarde parche que igual sale ya un poco tarde para el grano que le está asomando, cosas del acné juvenil, Íñigo, majete.

Como muestra de lo que son esos iluminados de la señorita Pepis, esos indignados que nos iban a arreglar lo de la política. Vale.  

sábado, 19 de octubre de 2024

Cabooo...

 

¿Por dónde empiezo? Me lo estoy preguntando mientras subo la escalera, asegurándome siempre con el pasamanos, cautela de “señor mayor” que siempre te recordaba tuvieras, sobre todo cuando tus últimos tiempos me hacían verte de pronto frágil, inesperadamente indeciso de salud.

Vengo del Sanatorio, la bodega predilecta e histórica a la que nos llevaban, para estrenarnos, compañeros veteranos de la marina, iniciándonos -neófitos que éramos- en la más deleitosa tradición chiclanera. Eso era el año 70 del XX. Vivimos, cabo, tan ajenos al destino que nos aguarda, tan inocentes e impotentes de poder influir en él, de matizarle siquiera sus órdenes inapelables…

La parra cubre el cielo del patio de la bodega, retoñando con lealtad vegetal cada temporada; las dependencias laterales, o al fondo, cuidan el tesoro secreto y silencioso de los toneles en espera de años, décadas, siglos. Parezco aquí, ahora que pocos parroquianos en octubre, un islote excéntrico, cliente asiduo de décadas y variables gorras, pero orígenes y procedencia todavía (a pesar del tiempo y el menudeo de mis visitas) relativamente desconocido, indeterminado, nebuloso a la manera de algunos trazos o colores que elegían los impresionistas.

Y ya sé que es retórico decirte, pero me baila por el caletre cómo sería si (que sí, que nunca le ha sucedido a nadie) te dejases caer con alguna información acerca de lo que (tú ya, antes que yo, qué tontería esa de los cálculos inútiles, las previsiones estadísticas, menuda noria) has encontrado por ahí y me espera. En fin, te echo de menos, tío.           

martes, 15 de octubre de 2024

Con permiso

 

Desde la distante época en que viví en la Torre de Praga (Madrid) creo que nunca había osado repetir, por mi cuenta y riesgo, la fórmula de la alta cocina que los manuales suelen denominar “arroz blanco”.

Se me dirá con hartos motivos que no reviste especial dificultad esa receta; pero mi inseguridad como cocinero ha ido a más, acentuada por la duda, la reflexión cautelosa que nos añaden los años cumplidos, y cierto porcentaje de cómodo remoloneo que también admito se escudaba en castañas sacadas del fuego por resueltas y gentiles manos de cariñosa cercanía.

Y hoy, porque “me se” (el “plegablito” ha desistido de corregirme a la tercera vuelta) ocurrió que la fecha no por fuerza habría de rechazar esta suerte de homenaje simbólico, junté valentías y, leyendo varias veces apuntes históricos y manuscritos, me lancé al vacío.

Que no es como si un astronauta se viera en el trance de soltar su cordón umbilical con la nave (la del misterio, o así); y con todo, como las meigas, riesgos haylos.

Os dispensaré de los detalles, del éxito aceptable del experimento, de la vanagloriosa sensación de alquimista en funciones que reviste mi ánimo, por tantos avatares desorientado.

Que sea un feliz día, que dé permiso a este abrazo para llegar a su destino.          

lunes, 14 de octubre de 2024

Víspera

 

Mañana, martes, será innecesario

que la señal que dejaste en mi móvil

tenga que refrescarme la memoria.

 

Que, aunque frágil y poca,

del resto que me queda, voluntaria,

no te vas a borrar, sea como fuere

el destemplado fin de tanta historia.  

sábado, 12 de octubre de 2024

Despropósitos

 

Para sentirse, o para fingir que se creen, con cierta superioridad moral, nuestras sociedades -las más “progres”, sobre todo- han ido ablandando sus exigencias con los criminales, pobrecitos, es que nos da pena.

Así que descartadas la ley del talión por lo extremo de su rigor, la pena de muerte por su cruel irreversibilidad, y finalmente la cadena perpetua, que se ve que también iba a ser “demasiao” y los trabajos forzados, cómo se te ocurre, por muchos delitos que se le comprueben al delincuente y que la aritmética de la sentencia sume cientos o miles de años de encierro, se rebaja la decisión del tribunal o juez de turno y se acuerda un tope de +- 30 años fetén. De ahí, si procede, queda un repertorio de “beneficios penitenciarios” y ajustes por el estilo para que, con condiciones y requisitos, la libertad llegue antes de la fecha fijada y la cosa se sustancie con reinserción, que ya se verá, y un arrepentimiento que suele ser tirando a teatral y de conveniencias.

En resumen, que “los buenos” dicen que no quieren ponerse “al mismo nivel que los malos”, desestimando la incoherencia de usar distintos idiomas para una sola conversación.

Sin camuflaje que cuele y cuenten lo que cuenten, por un cambalache de estricto y arbitrario interés político (un canje de votos en almoneda), la mayoría vigente en nuestro peculiar Congreso ni siquiera habría necesitado del patinazo del P.P. y Vox (chapuza grandiosa), para servirnos un ejemplo reciente de estos despropósitos.

viernes, 11 de octubre de 2024

Sobremesa

 

-Vuestros renglones de ayer andaban decepcionados, Hipocampo.

-Me llegan tantas señales…

-Pero no me diréis que son algo nuevo.

-Claro, sólo que el ánimo dista de ser de acero inoxidable. Y la paciencia tampoco da mucho de sí.

-El país.

-Este nuestro. Lo he reiterado en ocasiones: la corrupción de los malos ejemplos es veneno del peor. Sobre lo que oxida las conciencias, luego es dificilísima la recuperación, el regreso a una vida cuyo porcentaje de mentiras y chapuzas sea el mínimo, y porque no habrá otro remedio, Dios nos hizo de barro. Pero esto…   Así que el país, este que tenemos, nos lo están echando a perder, unos y otros, con ir pudriendo las instituciones, las estructuras que necesitamos, con llevarnos al uso del cinismo como ingrediente social, con la gigantesca piscina de hipocresía en la que nos sentimos chapoteando… Somos una orquesta…

-Ya os conozco ese símil.

-…con directores funestos. Cualquier día, hasta los atriles se van a volar con el huracán.

-¿Vuesa Merced se dará a la bebida?

-¿Por quién me tomáis, caballero?      

jueves, 10 de octubre de 2024

A veces toca espigar

 

las palabras. Así que ¿veneración, simpatía, interiorización admirada de una historia, unos paisajes, unas costumbres? ¿Amor (pero a esa palabra, a esa idea hay que quitarles previamente el manoseo típico, la extendida trivialidad, el desgaste con el cual las malversamos) sin ambages?

Algunos todavía tenemos (ojalá -el ojalá de los árabes- que muchos tengan aún) ese sentimiento por España, que los renegados no saben lo que se pierden.

Pero para que no se defraude ese amor, también necesitamos otra manera de llevar las cosas: por supuesto que necesitamos muy otros gobernantes, que sean decentes y eficaces, no la morralla habitual. Y lo que está sobrando y estorbando mucho, por otra parte:

1/Las incontinencias y caprichos de una bragueta real.

2/Sus confidencias bocazas e imprudentes en el interrogatorio sonsacador y chantajista de una puta (ella misma se califica así) que, para ser “la más cara”, no era ni de lejos la lagartona más guapa.

3/La tapadera cómplice de presidentes, ministros, etc. aunque ya nos tememos que éstos no tendrán arreglo.

4/La prensa, la televisión y la radio, disimulonas o bajo presión, calladitas durante décadas.

5/ La escandalosa danza de millones (que la Hacienda Pública, claro, “tampoco veía”) malgastados …

En fin, que monarquía o república, lo que sea: pero sin golfos. Porque con este circo, con este sainete grotesco de ruindad y mezquinas vulgaridades, es muy difícil que el amor que decíamos permanezca, milagrosamente, intacto.       

martes, 8 de octubre de 2024

Quién lo diría

 

No soy aficionado a esa variedad del espectáculo que se conoce como “musical”; consecuentemente, muy poco a la zarzuela y a la ópera. El artificio de ese cine o teatro “cantado” me resulta incómodo y difícil de incorporar a la consentida ficción que se nos propone. Fueraparte de que los “libretos” suelen tener poca defensa.

Tampoco ando en ese asunto de las comprensivas “explicaciones” que la falsa piedad encuentra para disculpar a los delincuentes en general, fomentando el delirio de tergiversarlos en héroes de pedestal, paladines de la rebeldía y demás monsergas al uso.

Y de eso también va “Joker: folie à deux”, fino título.

Pero quizá porque hay pocas canciones que digerir, buenas, clásicas, de letristas acertadísimos; quizá porque Phoenix, actor hondo, “clava” el personaje; quizá porque le da cabal réplica esa loca divina que es Lady Gaga; y por la esencial, espantosa soledad que retrata el argumento y su naturalmente trágico desenlace, el “film” tiene escenas estremecedoras que llegan a empujar (quién lo diría) esas “furtivas lágrimas”.

También puede ser que “no esté la magdalena para tafetanes”.    

jueves, 3 de octubre de 2024

Consistencia de los calcetines "de deporte"

 

Siendo por la mayor parte sedentario en los hábitos, no es ello óbice para que en el guardarropa de Ud. figuren determinados adminículos o prendas de aquellos a los que alude el epígrafe de hoy.

Y termina poniéndose de relieve que aunque tales calcetines se caracterizan por su aceptable duración, en la sección que denominaremos “puntera”, con licencia que esperamos nos sea admitida, acontece un día la inauguración (por la diversa presión natural de los andares, o bien por la conducción de automóviles con motor de combustión y otros, o por un superior y no caprichoso desgaste, en suma) de ese boquete, ese orificio involuntario que familiarmente hay quien llama “tomate”.

 

De manera experimental existe una transacción para conjugar tal percance con relativo éxito: de antemano, previsoramente, conviene tener varios pares iguales; y así, con criterios de selección, Ud. puede “casar” una y otra unidad de diferente y fraterna procedencia.

El, permítasenos, “truco” puede extenderse a otra suerte de calcetines, por más que la alternativa, si fueren entre sí de distinto color o estampado, quizá le genere entre sus conocidos una cierta fama de anarquista.

Para desconocer las técnicas del zurcido, ¿se nos discutirá, siquiera en superficie, esta modestísima “imaginación, al poder”?

miércoles, 2 de octubre de 2024

El paso de las Termópilas

 

De las personas que lo conocieron algo, o que creían conocerlo, nadie lo habría propuesto (¿y con qué necesidad?) como un ejemplo de carácter valeroso, de ánimo audaz.

Ni a él mismo se le habría ocurrido pavonearse de semejante y arrogante y, en su caso personal, inexistente cualidad.

Mas por uno de esos giros del destino (twist of fate, gracias Dylan), el congelador le deparó algunas asignaturas pendientes.

Así que se fue atreviendo primero con los taruguetes de bacalao, con los lomos de merluza que podían prepararse a la plancha con un mínimo desdoro de los resultados y otro tanto de riesgo en el tratamiento.

Luego, durante semanas, y con aprensiva cautela, fue considerando la inevitabilidad de los langostinos/gambones.

Que, a lo largo de su ya dilatada vida, la generosidad cariñosa le hubiese evitado la lucha desigual contra el descascarilleo previo, no pasaba de ser una variedad de la suerte inmerecida, gratuita y fortuita, que siempre agradeció como tal.

Y un buen día, se decidió. Empezó temprano, en un horario general suyo que, desde fuera, podía parecer insólito, excéntrico o de cualquier color esdrújulo similar. Viérais los pormenores del prólogo: la bolsa precavida -para el almacenaje de los residuos- con la caja de cartón propia de los marineros animalitos a despojar de su armadura; el cálculo esotérico del período descongelante; la inmersión aterradora de los dedos (y, peor, las uñas) en las anfractuosidades insoslayables y por completo contrarias a sus escrúpulos de cocinero y comensal, rebelde a toda interpretación psiquiátrica y sus posibles tratamientos.

Con atención relativa, tenía tomada nota del método y los ingredientes: aceite de oliva virgen extra, ajo (que desde luego no sería otro que la variedad del triturado en bote, imagínate) guindilla (cayena) y sal a ojo. El recipiente: cazuela de barro, directa sobre el fuego, bandeja de madera para el aterrizaje y, muy a tener en cuenta, dos de esos cuadraditos de tela “gordita” (desconozco su preciso nombre) para atrapar la cazuela antedicha por sus “orejitas” laterales.

 

No os abrumaré con la zozobra, el desequilibrio hormonal que, es de temer, haya provocado el lance; con la subida de la bilirrubina, de la añadida hipertensión…

Los hipócritas declaran que “no le desean a su peor enemigo” según qué suplicios. Son tartufos de quienes la gente de bien debemos discrepar.  

lunes, 30 de septiembre de 2024

Si Goya levantara la cabeza...

 

Acaso no encontrara colores de suficiente contundencia para pintarnos lo que contemplamos en estos menguados días.

Y eso que, entre sus variadas habilidades, ya demostró en ciertos lienzos suyos cómo se retrata lo macabro, lo grotesco, lo infame, lo tenebroso, lo bárbaro y lo salvaje que, con tan desgraciada frecuencia, incluye el comportamiento de unos y otros, de unas y otras.

Hay corrupciones y corrupciones. Ya nos han ido llegando, y llevando al desengaño y la decepción, al escepticismo y la desconfianza, con lo que terminan quizá pagando justos (los pocos que aritméticamente cabe conceder) por pecadores, ralea abundantísima y que nunca se rinde. Pero me da que una de las peores, por lo menos señalada, porque la rutina del lenguaje la menciona algo menos, es la que implica el perverso y casi irremediable daño que inoculan los malos ejemplos, de cuya toxicidad, de cuyo contagio milagro es que alguien se salve.

Los asuntos que, con bochorno de las conciencias mínimamente decentes, están sucediendo -los todavía sin publicar y los que ya asomaron la oreja-, nos vapulean el residuo de flotabilidad que intentábamos pelearle al naufragio. Evidencia y mierda se han vuelto sinónimos, y parece que nadie se va librando de sus salpicaduras.

¿Tendrán redención posible esta basura de las conductas, este presente, para más inri, cutre, ordinario, estas canalladas en las que el más casposo morbo y el cotilleo hozan con fruición tanta?  

domingo, 22 de septiembre de 2024

Piedras para todos

 

Del Hipocampo, en la mera y absorta observación:

 

Como parece evidente que tiende al infinito el número de personas afectadas por la tontería global, para subrayar ese fenómeno y como una muestra más, entre miles, se ha elegido con frívolo y general acuerdo el término “influencer” para designar a la tropa de “espabilaos” que nos explican cómo vivir. (Sobre todo porque un “influidor” o un sencillo influyente sonaría catetísimo y de barata rusticidad ibérica, ¿verdad, borreguitos?)

Estos nuevos brujos de la tribu son gentecilla atrevida que, con más suerte que discutibles mérito y talento, van descubriendo grietas en el sentir desorientado y las ansias y frustraciones y aspiraciones que, con fundamento o sin él, caracterizan al personal, seguramente con naturaleza histórica pero que, en esta tensa época, se han visto multiplicadas por la inundación creciente de los telefonitos y el resto de la quincallería de moda.

Repentinamente poderosos, soberbios en sus reductos de privilegio, sin considerar siquiera -que eso sería mucho pedirles- las torres más altas (también efímeras, transitorias) que hayan caído, los “influencers” nos contemplan ¿como Napoleón a las pirámides?

Los más “listillos” se van escapando, tierra por medio, de ese obligatorio expolio fiscal al que nuestros políticos canallescos nos recomiendan someternos, en base a teóricas conveniencias sociales y a compromisos que a menudo los mismos políticos incumplen y falsean, cocinados en una salsa de hipocresía + desfachatez.

Y a los “influencers”, por este sálvese quien pueda, no disimulemos, ¿les vamos a tirar la primera piedra?

 

-¿Salomónico estás?

-¡Que va!

miércoles, 18 de septiembre de 2024

A mayor gloria

 

No es cosa de discutir ni negar a Stevie Wonder la popularidad, el éxito, la vena de autor de pegajosas canciones con tirón y -mucho menos- sus facultades como cantor.

La cordial adversativa (para gustos, los colores) es el empacho que pueden producir, precisamente, el acrobático ejercicio, la exhibición desmesurada de dichas facultades, gancho útil y algo facilón para granjearse enseguida la admirada, casi atónita adhesión del grueso del público, relativamente analítico.

Pero, por si este dictamen puede redimirse o mitigarse, ahí, a mayor gloria, surgen el extraordinario tratamiento y las magistrales improvisaciones que a “Isn’t she lovely” aplican, en el Festival de Jazz Nisville 2024, Serbia, the Great Guitars (Martin Taylor, Bireli Lagren y Ulf Wakening) que algún oportuno internauta, fino palabro, ha colgado en el “internete”, para solaz y esparcimiento de otros paladares.

Cualquiera diría, de estos musicazos, que su reino no es de este mundo, vaya.      

lunes, 16 de septiembre de 2024

El recurso de la toalla

 

Este calor que avanza y retrocede, que finge que iba a irse por esta temporada, o eso queríamos voluntariosamente quienes no nos llevamos bien con él; este veranillo del santo que sea, o del membrillo que toque, cuando toque…

Acodado en la mesa, “plegablito 2.0” alante, acabo de ducharme y como si nada (me rectifica la IA, sospechando de mi parte escasez de gramática, distracción negligente, no sé qué que por su cuenta ha discurrido, y tengo que volver atrás y hacerle tragar, por redicha y marisabidilla, que no está en todo lo que hay que estar, y que si no escribo “adelante” sino lo que escribo, es por elección iconoclasta, castiza, folclórica, lo que la maquinita obtusa y sapientísima no alcanzará jamás a percibir como matiz, es lo que tienen nuestros rudos automatismos contemporáneos). Que vale, que la humedad relativa del aire no colabora, ni tampoco el “pélinor”, más largo ya de lo que sería cómodo.

Recurro a guisa de alivio a la toalla que reposa en el cogote y pretende aminorar la sensación de sauna, y la neurona salvaje de turno me retrotrae a Cartagena de Indias, a las fechas que, acompañando a pintoresco cantor, anduvimos por allá, Carlos, Tomás, Julio, aterrizados en creciente sugestión de desconcierto, entornos desconocidos de empresarios hosteleros quizá teñidos de tapadera, haberes, que también se les dice emolumentos, incluso honorarios, de dudoso cobro, aunque todo, a la postre, se resolviera casi milagrosamente bien, hasta el último dólar, para nuestra inesperada sorpresa. Entre los jardines frondosos de vegetación exagerada propia de tales latitudes, solíamos salir al escenario con un aire remoto de boxeadores, toalla al cuello, y un encandilamiento impreciso de aventura y sirenas de piscina.

De ese trópico, que siempre es alucinante para la mente del Viejo Mundo, era yo, a la sazón, impertérrito mandarín de postales, y salió, a los años, la letra de “Rafa”, que en el álbum de 1985 evocaba al trovador, semiextraterrestre y vagoroso de rayas, que fuimos a acompañar.

Al menos, dos de los músicos citados ya se fueron; con el otro, he perdido el contacto, a pesar de que entonces me sugiriese las lecturas de Nietzsche, de lo que algo le quedo a deber.

Ni consigo creerme por completo las olas que han zarandeado estos huesos dolidos y, algo por encima, sellados de confusión y eclecticismo.  

sábado, 14 de septiembre de 2024

En lo que estamos

 

Aunque con insistencia (y tiempo y extraordinarios recursos) el Estado haya ido amoldándonos a los usos y efectos de la corrección política y sus hipocresías, el tema -como se dice- “se nos está yendo de las manos”.

Y con mayor frecuencia, el paisanaje va hablando de lo que  pensamos unos con otros, aunque muchos todavía remolonean en el disimulo porque está la moda del buenismo que es lo que mola, lo que queda bien: me refiero a lo de no tomarse la justicia por su mano que quizá es modo de hablar popular, también algo rústico, que mejoraría si dijésemos “por propia mano”, pongo por ejemplo. En todo caso, pasando de los detallitos sintácticos, prosódicos o los que sean, todo el mundo entiende la idea que, por cierto, no anda lejos del concepto de “defensa propia”.

Que sí, que la opción de vivir en la selva es peligrosa. Como también aspectos de vivir en nuestra sociedad presente tienen tela, telita, tela. Pero si el Estado (con la pasta gansa que, más por obligación que a satisfacción, cuesta financiarlo) pretende que nos sumemos con gustosa convicción a los postulados vigentes, tendrá que defendernos él, y hacerlo bien y sin tardanzas impresentables, tendrá que garantizar un funcionamiento que, por desgracia, está a años luz de la realidad. Ojo, políticos, ya vale de chuleo.

 

Con criterios cuya liviandad y ocasional frivolidad no parecen tener justificación bastante, se vienen redactando y poniendo en marcha las que llaman leyes garantistas, con derivadas, con agujeros de imprevisión, con imprudencias que terminan facilitando el crecimiento del número de delincuentes de todo jaez y además, demasiadas veces, la casi impunidad de los reincidentes, cosa inaudita que rebaja y/o anula el respeto debido. Conque estamos en el más desorden y más abuso.

Urge revisar el código penal, no tanto para la boba simpatía populista sino para la eficacia. Porque la policía hace lo que puede y normalmente los jueces, aquello con lo que se encuentran; y no se trata solamente de poco presupuesto y pocos medios.

Cuando no, el sentido -el sentir- común de los millones de pacientes afectados, fijo que se desbordará. Que no se pongan moños los suavones ni los meapilas, por más que no sean los tiempos de Fuenteovejuna.

jueves, 12 de septiembre de 2024

Radicalidad de las decisiones

 

En el acelerón volcánico de la estampida, raras e inesperables habrían sido la memoria, la concentración y las ganas de restablecer en su correspondiente lugar la desplazada balda -que otros dirán estantería- del mueble para zapatos, made in Ikea, cuyo blanco, “azulejo de baño”, rutila en el porche.

Deudor de mis melancolías, y más aún, parsimonioso y en ocasiones irresoluto, hasta hoy no me planteé el brote (que no oso calificar de psicótico) necesario para acometer el trance de “bricolage” que su retorno al, vale que elemental, emplazamiento original comportaba.

Miré al soslayo, requerí la espada metafórica de un destornillador de estrella y, pertrechado de las convenientes gafas “de cerca”, me medí con la aventura como si caballero de la Tabla Redonda hubiese sido admitido, tras velar armas, por el mismísimo Rey Arturo.

¿Me creeréis si añado, sin afectación de heroísmo, que, ya metido en harina de incluyente costal, afirmé el pomito (no sé si debo llamarlo así, malhaya la cursilería) de la tapa de la cafetera que andaba medio flojete y que se prestó a someterse con la misma herramienta, con la docilidad que se les ve a los ministrillos del Sánchez ese?       

miércoles, 11 de septiembre de 2024

La sima

 

Donald y la Harris se vieron las caras en el pulso que por televisión se han echado, para que el personal vaya decidiendo quién se llevará el gato correspondiente al agua en los USA.

Con más apasionamiento que conocimiento, los profusos papagayos que nos explican el mundo desde las tertulias, han ido exponiendo sus pareceres, variados de color, escorados del lado que cada uno adopta, con trastienda de intereses, ideologías o memez básica y coyuntural.

Una sima se ha abierto entre ellos que no parecen tener en cuenta lo arduo de la cuestión que suscita tales desacuerdos; ni que, por el momento, muy en ella (a la sima me refiero, Saramago) estén reparando:

¿Dónde se va a colocar, ya que no el ortográfico, el acento fonético que definirá sin ambages ese nombre exótico, esa nueva era que nos propone Kamala o Kámala, que divide a los opinadores y retrasa un consenso en cuyo compromiso no haya más remedio que implicarse y con el que sentirse concernidos, vinculados sin excusa posible?

¿Y cómo dejarse en cambio engatusar por la controversia de un acento andaluz (ceceante o seseante que ello sea) con el que acusan a Doña Esperanza de mofarse, lejos de toda caridad cristiana, del imposible trampantojo falsario con el que la Montero quiere, insolente cum laude, que nos traguemos esa perla con la que jamás habría soñado ni la Shell Company?

 

Sutiles laberintos, titubeos abstrusos que andan desvelando el sueño, ya de por sí discontinuo y fugaz, del Hipocampo quien, con ilusa determinación, solía defender la indispensable diferenciación entre un sólo y otro solo.                   

martes, 10 de septiembre de 2024

"Pelis" de timadores

 

Ni mi declarada y acérrima afición al cine me ponía a salvo de la tentación de levantarme del asiento y abandonar la sala.

Que mi condición de sufrido espectador me haya hecho resistir hasta el final no hace menos imperdonable este disparate de carnaval grotesco y desaforado que resulta ser “Bitelchus”, y que tiene toda la pinta de haber derrochado un importante dineral en trucos, reparto de figurones, etc.

A Tim Burton le gustan las cosas raras, si tenemos en cuenta algunos de sus antecedentes. Pero es imposible descifrar con qué propósito se están fabricando estas costosísimas tomaduras de pelo que, a la postre, terminarán por volvernos cautelosos hasta los extremos más disuasorios y desconfiar de (ya lo hemos apuntado en estas líneas) lo que nos espera.

No valdrá la hipocresía con que presuntos entendidos quieran darle a estos bodrios el fuste del que carecen, el diploma apócrifo de vanguardias del divertimento y demás etiquetas ocurrentes y pasotas: ni pies ni cabeza.           

jueves, 5 de septiembre de 2024

Pozo sin fondo

 

El chantajista (o el extorsionador, no habrá demasiada diferencia) es, por naturaleza, insaciable. Y no descansa nunca. Perro, con ribetes él mismo de lo mismo, bien lo sabe. Lo sabe cualquiera.

Así que andamos espectadores -se ve que impotentes- del jueguecito entre este figura y los otros del separatismo, compitiendo por hacerse recíprocamente las mejores trampas. Indispensables en el compartido saqueo y para sostener esas infames alianzas, con hipócrita o ya creciente, descarado cinismo, se han falsificado verdades, se han remendado y enmierdado las leyes, o se han fabricado otras, se derrocha y malversa nuestro dinero, se firman compromisos escandalosos de favoritismo; y cuando, lógico revuelo general, se medio insinúa posterior “café para todos” (que será otra subida criminal de impuestos), ni siquiera falta uno de los frescos de ese barrio, proclamando en reciente entrevista que “de eso, nada”, que el café ha de ser sólo para ellos o tampoco quedarán contentos.

-Y eso, ¿por qué?

-Porque pretenden hacernos creer que son más altos y más guapos, pero ni ellos se lo creen.

-¿Más chulos?

-Eso puede ser.

Admirable, cuentan que solía exclamar, a modo de latiguillo, Rubén Darío.

 

Para apuntalar la red, el jefe defenestra, corta alguna cabeza que le empieza a estorbar y/o recompensa a los más dóciles de sus esbirros con suculentos “enchufes” de los gordos. Y ha adelantado la reunión de su rebaño, con mañas de pastor que fulminará al mínimo disidente que asome la oreja; llamando a esa tiranía “alinear el partido”.

Y eso es nada: océano por medio, su referente ejemplar venezolano ha adelantado la Navidad, que eso sí que mola.

Piénsenlo un poquito, no son opciones decentes permanecer en silencio, desentenderse, mirar hacia otro lado.

Nada hay tan inverosímil como el mundo que quieren imponernos como única realidad posible: este pozo en cuyo sin fondo se acumula la miseria.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Otra vuelta de tuerca

 

Cuando hay poco donde elegir, no queda otra que exponerse, llevado de la afición obstinada: sobreponer el ánimo y acometer, con riesgo probable, algún ejemplo de la oferta menesterosa y, martes tras martes, meterse en la camisa de once varas que viene siendo el cine de este, y no sólo, 2024, Anno Domini.

Y por ese camino, el espectador se va encontrando con “pelis” que, aparte de su profesional factura, lo dejan en un desconsolado desconcierto. Porque ¿qué guiones son, qué argumentos son estos de ahora, recargados de presuntuosos símbolos, de insinuaciones siniestritas, de sangrientas (y decíamos de Quentin, vaya) fantasías porque sí, artificiales sobresaltos y aun ésos, en el vacío?

Dos muestras de ese afán por lo tortuoso parecen ser “Parpadea dos veces” y “El cuervo”, a cuyas respectivas proyecciones sólo mi aventurera temeridad me ha animado a asistir, y de las cuales se sale con cara de qué hago aquí o cara de qué está pasando. La condición impenitente y duramente puesta a prueba de los espectadores va desconfiando de este que fue séptimo arte y que va y viene desbarrancándose por cuentos no tan chinos como presuntamente residuales o acaso teñidos en exceso de los “nuevos modos” que derivan del caos sembrado por videojuegos, teléfonos móviles, la IA y demás coreografías, discutibles de nobleza, ajenas a la directa sencillez de, sin ir más lejos -ni menos- el buen hacer de un Eastwood/Malpaso cualquiera.

 

-¿Y qué me dices de Avalos, Oscar Puente y los otros angelitos?

-De cine, tú.      

martes, 20 de agosto de 2024

Alien, again

 

Muchos años han transcurrido ya desde que el estreno de “Alien: el octavo pasajero” sentara cátedra y magisterio en determinado género de cine fantástico que luego se recreó en la suerte y produjo tres entregas más, sucesivas, dejando con algo de picardía plazos suficientes para que los primeros espectadores (que del horror de ese monstruo fuimos abducidos) añorásemos tales continuaciones.

No sólo esas imágenes fundamentales han tenido palpable influencia en “films” que no pueden ocultar su condición heredera: el diseño, la estética, todavía hoy conservan vigencia y atractivo singulares.  

Yo que he sido cliente de esos “aliens” hasta el punto de iniciar a mi hija en tal afición y comprarnos en video, cuando entonces, las cuatro de la saga original, no podía faltar ahora al “Alien/Romulus” que acaban de proponernos.

La “peli” es formidable de efectos, sonido, ambientes decorados “ad hoc”, unas naves interplanetarias y unos mundos que van siendo insuperables, etc. Y mantiene la tensión incluso en quienes esperamos, ya con la prevención de lo sabido, la culminante epifanía del íncubo, volviendo a salir del vientre o del tórax del personaje/víctima que toma el relevo.

En todo caso, ¿cómo no guardar en el corazoncito las naves precursoras, guapas a más no poder en su trascendida inocencia, de los “Encuentros en la tercera fase”? ¿Cómo no echar de menos a la inolvidable, magnética Sigourney?    

lunes, 19 de agosto de 2024

Delon: las teselas del mosaico

 

Que somos transitorios, efímeros, cualquiera no lo sabe, sobre todo a estas alturas del descenso.

Pero, a modo de protección por más ilusoria que sea, nos vamos como acostumbrando a conservar los mosaicos posibles, di tú que endebles puntos de referencia, y que hacemos como que nos valen en el entremientras.

Con lo cual y para subrayar esa aplastante, al cabo, realidad, la tesela que correspondía a Alain Delon se nos ha caído del mosaico del cine, en el que andaba instalado como actor y uno de los tíos más guapos que se recordarán, y de tantas décadas atrás que, aun abuelete…

Larga y numerosa lista de “pelis”, algunas que han ido quedando memorables y de respeto, avalan su carrera; también, y porque era un galán/señuelo, “films” que no pasaron de juguetones espectáculos elementales y poco exigentes.

De un tiempo acá, se le atribuyen cansancios y descontentos del mundo presente y sus discutibles novedades: motivos hay, de sobra, para esas conclusiones suyas con las que sería difícil estar en desacuerdo.

Y en todo caso, pocos niñatos que hoy están de moda cuentan con mejores mimbres que monsieur Delon, dado ya de alta en el balance, algo estremecedor, de nuestras bajas.   

miércoles, 14 de agosto de 2024

-¿La cartelera?

 

-Un muestrario escaso y además de asuntos de poca talla. “Pelis” que, al cabo de una semana, cuesta recordar, diferenciar de tantas otras anteriores de parecidas factorías (¿de qué iba aquello?).

Que el espectador/aficionado no abunda y que las concentraciones de los veraneantes anden por el playerío y los festivales de presuntas “músicas” no es abono que anime a las pocas salas de proyección sobrevivientes, las que, ay, van quedando.

Así que cartelera de relleno: “pelis” para tiernos infantes globalizados, tontunas para adolescentes hipnotizados con los netflixes, y “cosas” como “Longlegs” cuyos mayores sustitos los ofrecen cuatro ruidos fortísimos y a traición, como detalles para suplir las rutinas y los guiones tirando a convencionales y fallidos, a pesar del respaldo que el experimentado Cage pueda aportar.

-¿Y españolas chocarreras que no superan gran cosa las gansadas precursoras, los bastos chistosos de que son herederas?

-A ésas, ni lo intento.

-¿Qué quedaba?

-Un dramita medio rosa, medio reivindicativo del trillado monotema (cuidado, que eso quema) del tipo que maltrata a la chica, o a la señora que sea, y que nos presentan por enésima, y no muy fundamentada, vez: personajes con traumas previos, celos inoportunos, las “mujeras” que sostienen el mundo, aunque Blake, esa cara bonita, también contribuya lo suyo al pasado que vuelve, la indecisión, los malos entendidos, y azarosos, vale… Un círculo que, diga lo que diga el título, no se rompe para nada.

-¿Y la “otra” cartelera?

-Bandas de mierdosos echándose recíprocamente el marrón del “escapadito”. Los sinvergüenzas de siempre, ya los conoces.    

jueves, 8 de agosto de 2024

Entre bufones

 

Y no es que el ratón sea más listo que los gatos, sino que seguramente éstos obedecen la consigna de permanecer amodorrados para que el circo prosiga sin pausa.

Luego, trasladando el rebote de la jugada al “pueblo soberano”, se decreta la Operación “Jauja” y al personal (que cada cual iba en su cochecito a sus cosas de cada uno), que le vayan dando, por si eso del maletero se repitiese.

Una opereta chapucera, con intérpretes pedorros, cuya realización nos cuesta, para colmo, un dineral en políticos ridículos, de cartulina, en estructuras de seguridad, tan inseguras, y en un parlamento regional que parece una pintoresca francachela de trileros, por “muy honorables” que ellos mismos se bauticen.

-¿Demasiados payasos sin gracia?

-“Pena, penita, pena”, que cantaba Lola.     

miércoles, 7 de agosto de 2024

Avistamiento del ovni que faltaba

 

Se hacen lenguas los “analistos” del cotilleo político. Las tertulias especializadas están que echan chispas, debatiendo con denuedo bizantino acerca del regreso, que se pretende mesiánico, al menos por su tropa, del Cantinflas de Waterloo.

Correoso chantajista, legendario fugado (dizque en el maletero de un automóvil), ufano burlador de las autoridades que no supieron ¿o no quisieron? detenerlo entonces, se ha pegado la gran vida estos siete años, presumiendo de mártir, héroe, demiurgo indispensable en la “causa” que el complejo de superioridad de los políticos catalanistas ha conseguido erigir en un gallinero que, a golpe de trastorno, va arreando con todo tipo de asuntos, favorecido y fomentado por la evidencia de la ambición y la egolatría del peculiarísimo presidente a la sazón del Desgobierno, a quien someten a servidumbres vistosísimas para dejarlo seguir en el sillón de sus sueños.

Se aprestan, a su intercepción y detención, Mossos, que ya tiene tela, y otras unidades de seguridad con dispositivos que deberán detectar el intento de ingreso al Parlamento regional correspondiente. Que se supone un “acogerse a sagrado” medieval, donde su hirsuto pelo por nadie podrá ser tocado. ¿O sí?

Están colocando vallitas y otros impedimentos, los más inocentones, en espera de que ya viene “pa acá”, y a lo mejor ya anda entre nosotros, qué tal ésa.

¿Será que los paisanos estamos siempre de veraneo… entretenidos con los más chinos de los cuentos?

martes, 6 de agosto de 2024

I've made up my mind to give myself to you

 

No digo que no sean cosas de la edad, Bob, sedimentos de la ternura que no pensamos que iba a estratificarse tan a fondo.

Pero la emoción, lo que nos conmueve y empuja delicadamente esa emisión que llaman lágrimas y cuya composición dicen los químicos que más o menos consta de sales, proteínas y agua, sobre todo agua…

… lo que nos “toca”, decía, es que llevas décadas dando mucho en el clavo; y de vez en cuando, es una sensación de dulce melancolía tropezarte, encontrarte en la estela de Offenbach y su Barcarola, diciéndonos con palabras sencillas y cargadas de sentimiento y significado lo que todos -o muchos- podemos entender y apreciar porque nos alude y convoca, porque nos remueve, en los más ilusionados y desengañados pliegues del corazón y sus aledaños, aquello en lo que ahora y en adelante tendremos tiempo para reflexionar; y para digerir todo lo perdido, “la gente que se fue y que conocimos”, la jodida vida pasándonos por el alma todas las deudas que contrajimos y no llegamos a pagar.

viernes, 2 de agosto de 2024

Al azar

 

Abran Vuesas Mercedes las entretelas del gusto y denle admisión sin ambages al sentimiento, el sabor y las cosquillas que este mago y maestro de la armónica extrae della, se diría que con tanto arte como poco -aparente- esfuerzo.

Un lujo a su alcance, por el internete, vaya:

 

Jean-Jacques Milteau “New key to key to the highway” en session TSFJAZZ¡           

jueves, 1 de agosto de 2024

Maduros y maduritos

 

En Venezuela prosigue el problemón. No es necesario entrar en detalles, que ya nos los dan por la “tele”, etc.

Aferrado a la poltrona, chorreando grosería, mentiras, cinismo infinito, el amo del cotarro no se irá ni con agua hirviendo.

Falta ver si pueden más las naciones que lo denuncian, y la contundencia o tibieza de cada una, o la colección de afines que, tampoco nos toma por sorpresa, le dan cobertura y están con su espantosa chulería. También, no nos hagamos los ingenuos, el papel de las fuerzas armadas que siempre -y en todas partes- van a decidir en qué queda la cuestión, porque son la razón de la fuerza, cuando otra ya no hay.

 

Aquí estamos como estamos. ¿Han caído Uds. ya, tanto en los matices diferenciales como en las coincidencias?

Por la tremenda o con triquiñuelas tan forzadamente legalizadas como impresentables, con modales que incluyen hipocresía y demagogia al por mayor, qué manía de darle el revolcón a esas urnas a las que con tanta insistencia se nos conmina, o aconseja, o compromete a acudir. Para luego remendar con infamia los resultados.

 

Los ciudadanos de Venezuela quizá tengan la horchata menos anestesiada que la nuestra. Por aquí, en cambio, vamos bien, ¿verdad? La Constitución nos ampara, y nadie osaría desmontarla, tocarle un pelo, qué va. Pues ¡buenos “semos” nosotros “pa” que nos chuleen!           

viernes, 26 de julio de 2024

Chiclana de la Frontera: humedad relativa del aire, 94%

 

La cosa iba así: el repertorio, las canciones no eran, si se quiere, ambiciosas, ni obligación que hay de que lo sean. Pero, con buenos resultados comerciales, tenían estructura, melodías guapas y cómodas y un acabado impecable, limpio, en cuanto a sonido, interpretación, etc.

Si el trabajo, el resultado no se tomó en serio por según qué críticos de esos refitoleros y exigentillos, pudo ser también porque quizá hubo un cierto desdén: “¿un grupo de chicas?”

Pero estaban en los 80, y era su mejor época.

Luego, la imagen. Flanqueada por tres bigardas convencionales, chicas USA promedio sin especiales relieves, en el centro fulgía la cuarta, la joya pequeñita, la morena de los rizos zíngaros, la brujita deliciosa de cuyo timbre de voz, de cuya mirada (¡qué manera de mirar!) no había forma de desengancharse.

Así que se le pusieron celosas -harto motivo tenían- y ahí, a The Bangles le salieron los desajustes que son un clásico en los grupos musicales.

Pero es una gozada ver ahora, recuperar por internete a la Susanna Hoffs de aquellos días, soltando todo su encanto inapelable al cantar “If she knew what she wants”, “Manic Monday” o enfundada en su romántica veste negra contrastada por la camisa abundante de chorreras, para “Eternal Flame”.

jueves, 25 de julio de 2024

Sigamos

 

-Hipocampo…

-Me diga.

-Que tú ya lo habías visto “de venir”.

 -"¿Lo qué?"

-Lo que había: que anduve rebuscando, después de lo de ayer, y ahí asomaron unos versos de anticipación, a 12 de noviembre de 2020.

-Poca perspicacia hacía falta, con cartas tan evidentes sobre la mesa.

-Y luego tenemos a la “dama blanca”, que no descansa y a todos nos tiene en su punto de mira.

-Ya. Le tocó a John Mayall, esta vez.

-Referente, símbolo, leyenda… una carrera larga e interesante en la música que a muchos ha servido de ejemplo a tener en cuenta.

-Y una imagen (“look”, dicen por ahí) como de aventurero veterano, “bien sûr”, que tenía su tirón.

-Comilloso estás.

-Y pesaroso. Que días hay que no damos abasto para tantas desapariciones, y alguna reseña voy dejando pasar, de notables del gremio que ya se van yendo.

-Dios lo dispone.

-No queda otra.

miércoles, 24 de julio de 2024

Ya veremos

 

Claro que ahora ya han ido y venido contándonos cosas de ti; pero cuando te nombraron segunda del decrépito, quién te conocía por estos lares.

Vicepresidente (que vale, que está sobradamente extendido lo de vicepresidentA, ya lo sé) para, en caso de necesidad, tomar el relevo automático del inverosímil, históricamente en espera, que por fin remataba tanta postergación y dedicada paciencia, Biden, jefe de los USA, vaya, ya era hora, tío.

Y puede que tus mezcladas sangres tengan algo que ver pero, lo que sea, es que te bailaba por la cara un no sé qué de guasa sandunguera, de “quédate y ya veremos”, como en la canción suculenta de Alejandro.

En fin que la momia, a trancas y barrancas, ha resistido lo justo y lo injusto para que a todas luces no pueda repetir, y hete aquí que te perfilas y te perfilan como sugestiva o sugerente posibilidad o más aún.

Y es esa expresión medio risueña en tu cara, de alegría picarona, “fueraparte” de tu expediente, que por allá se lo sabrán, lo que desde esta orilla no pinta mal, y menos con lo pintorescos que andan los tiempos: así que ya veremos, Kamala.

martes, 23 de julio de 2024

Ni un asomo

 

de preocupación fundada debe, oh Bego, inquietar los sueños que, imaginamos, se deslizan, flotan, insinúan sus posibilidades en esa que no queremos calificar de “cabecita loca”.

Porque ¿cómo suponer que tu sátrapa predilecto, mientras exonera (por su personal y exclusiva conveniencia) tantos imperdonables crímenes y delitos de cuya vergüenza y escándalo nuestro mapa a diario se abochorna, va dejarte, ni pensarlo, en una estacada? Lo de menos es si lo hace por unos afectos y enamoramientos que, tratándose de él, más suenan a teatro y ficción, o porque, compañeras de viaje, muchos de los talones de Aquiles a todos nos conocéis, y en tu caso podrían transformarse en denunciante munición que del oropel y el pedestal lo derribarían, no ya ante los escarmentados que ya lo están, sino ante los falsos ciegos, que como paniaguados dolosos siguen  aplaudiéndolo.

No por cierto. Que antes asistiremos a cuantos remiendos chapuceros de la indignidad se añadirán a nuestros códigos para que cualquier cosa que haya habido, se declare por decreto inexistente y abolida, calificada con riguroso desparpajo y caradura de espejismo al que sólo la mala intención opositora da cabida.

Que del carácter maleable, camaleónico de los tribunales, de sus compromisos, servidumbres e hipotecas, la a menudo indefensa carne del ciudadano ya tiene muestras abundantes.

Así que “no culpes a la noche, ni a la playa ni a la lluvia”, que canta, que dice ese Luis Miguel, exitoso cantor, pariente de la bellísima Podestá/Helena de Troya de nuestros pecados: “Será que no nos amas” y por eso andamos cavilosos y un sí es no es desconfiados.      

lunes, 22 de julio de 2024

Están que trinan

 

Porque ese magno estadio del Real Madrid va programando a destajo actividades de espectáculos XXXL, más o menos musicales o presuntos, y la invasión multitudinaria y desenfrenada de los espectadores afines, que suele decirse “fans”, origina múltiples trastornos durante horas y aun días previos y posteriores al evento de turno. Y el estruendo correspondiente, el atronador volumen, el ruidísimo que caracteriza esas cosas.

Claro que los quejosos suelen ser residentes del barrio, que ya se sabe que son como de derechas y cuya hipófisis no ha asimilado del todo democráticamente las “vanguardistas corrientes” del “arte contemporáneo”, el candor y la delicadeza que, lejos de toda ordinariez, exhibe la más reciente visitante, joya engarzada (ya desde el aumentativo de su nombre de guerra) en la hipóstasis y en la alianza de una vistosa carnalidad y los sones más agrestes, más primitivos y atávicos de esa cornucopia superpasota que son el reguetón y sus variantes.

El público que paladeaba a Serrat, estupefacto, no da crédito.   

lunes, 8 de julio de 2024

-Y anoche, en "Anatomía de..."

 

-No deja de ser un programa de “la Sexta”…

-… que ¿analizaba? las conclusiones del lío aquel de la SGAE.

-Con una aproximación no sé si aséptica o difusa, no sé si aquiescente con los resultados, pero con una tibieza se diría que suspicaz, casi nada convencida.

-Uno de los datos exhibidos eran los más de 200 millones de euros que se invirtieron (o se gastaron) en la adquisición de inmuebles: teatros y, casi más pintorescos, pisos, de confusos destino y utilidad y necesidad. Y cuya ulterior rentabilidad, otro dato exhibido, sólo ha alcanzado un 6%, por lo visto.

-Magro balance. Y en el idóneo supuesto de que no llegasen a mediar comisiones (que es lo corriente que las haya y que alguien se las lleve) en esas compras, igual se podrían haber repartido tales millones entre los autores que, como es sabido, son los únicos que generan todo ese dinero.

-Fueron decisiones aprobadas por la directiva.

-No faltaría más. Ahí es donde quizá rechina y se causa una mancha de descrédito para la entidad, que acaso no remita jamás.

-Colofón: han salido absueltos, los más señalados y conspicuos.

-Claro. Y los del separatismo catalanista, y los de la Junta/PSOE andaluza, cuando los ERE, etc.

-Qué cosas, ¿eh?

sábado, 29 de junio de 2024

La Rubia

 

Para salir huyendo con mejor comodidad de la oferta, a menudo inconsistente, que puedo encontrar en el “entretenimiento” del electrodoméstico que llamamos televisión (una emisora con otra, un programa con otro), cuento con ese artilugio que se conoce como “mando a distancia”, para rebajar algo, o no, lo que supondría llamarlo “control remoto”: no sé qué es peor. De uso constante, inestimable ayuda para omitir/esquivar el insolente ruido de los anuncios publicitarios y la mayor parte de todo lo demás.

Y anoche, espectador a saltos, encontré a las comadrejas de turno del cotilleo que se esmeraban en recordar los hitos más sonoros de tu historial como estrella muy notoria en la galaxia nacional del espectáculo, farándula o no que sea. Con el ánimo rastrerillo y las mañas de enredar que suelen desplegar ante los entrevistados.

Que tienes luces y sombras, como se dice, quién no; y que habiendo iniciado tan joven tan pública andadura, te ha dado tiempo para ir elaborando, ya se ve, ese velo o esa coraza moderada con que procuras poner tu presente a salvo de los mordiscos de la murmuración y, lo sabes, la envidia de más de cuatro.

Tú, ni caso; porque lo que sí, es que el redondeo de los años y la maternidad dejan intacta esa estampa tuya, armoniosa y radiante, Mazagatos.