domingo, 11 de octubre de 2020

Frivolidades circunstanciales

 

Ni en la ambición ni en la vanidad ni en el recorrido esencial se puede afirmar que difieran gran cosa.

Tampoco en la “desenvoltura” y los recursos que, en ese guiñol de tan gran repercusión como poca talla, valieron a ambos púgiles el ascenso a puestos de ruidosa fama.

Y así, con un relumbrón (que no brillo) de resabios de mesa de camilla, tan parecidas una y otra, años de puñaladitas laterales y pellizcos de monja habían cimentado unas ya clásicas escenas de pullas recíprocas, desmentidos y desacuerdos que daban para el entretenimiento regocijado y las banderías de un público, si no exigente, numeroso.

Es sabido que en cada manada hay un papel de hembra alfa o macho alfa que sucesivamente se disputarán el instalado y el aspirante; y que el primero fatalmente habrá de ceder (con el desgaste del tiempo y las facultades) al empuje del que viene detrás con unas ganas locas (nunca mejor dicho) de arrebatarle el mando.

En ese pulso de prepotencias es frecuente que cada cual olvide que toda moneda tiene su reverso y todo salto – y todo asalto –, su posterior caída.

 

Desafiantes se enfrentaron, dando al “espectáculo” una apenas versión más de la conocida rutina. Una primera lectura podría indicar que, acaso por última vez, la veterana acorralaba con sus desplantes a las calculadas y, en apariencia, impermeables maneras burlonas de la no tan nueva, quien después tuvo tiempo sobrado para poner la retórica y el despecho al bañomaría; para salirse por la tangente victimista y para despacharse a fondo.

 

Noel: No te entiendo. ¿A quién aludes?

Hipocampo: ni te rayes, gordi. Sólo son frivolidades circunstanciales.

viernes, 9 de octubre de 2020

De rondón

 

A veces me confunde y me sorprende

el ocioso vaivén de las neuronas,

el capricho con el que la memoria

nos cuela de rondón sus encerronas.

 

Éramos cuatro o cinco

en una calle de empinada cuesta

que pretendía casi con ahínco

ser descendiente de las faldas grandes

del Monserrate, allá por Bogotá.

A una hamburguesería,

por las encrucijadas de los Puentes

y el Hotel Tequendama,

bajábamos eufóricos: la yerba

da más risa y más hambre; y elocuente,

Córdoba dijo “cojamos un taxi

para llegar más rápido”.

 

Otras veces

Fiorilli y yo (los dos europeos

de aquella tropa tan varia y bizarra)

comíamos paellas en “La Barra”,

restaurante de cocina española.

 

La paella de ahora

y este ocioso vaivén entre las olas,

a más de medio siglo transcurrido,

me traen una canción cuyo sonido

de rondón cuela cierta melodía

que se pregunta qué quedó de entonces:

¿el resplandor de una alquimia de bronces,

para llegar aquí, hasta este día?

martes, 6 de octubre de 2020

Bien te llamó LAGARTA Massielona

 

en reciente entrevista contundente

para una frívola televisión.

 

Y ahora que tan resuelta

chivata de postín te manifiestas,

¿nos sales feminista “de los chinos”

y en el ancho más borde del embudo

NO SE RECHAZA EL REGALO DE UN HOMBRE”?

¿Y es ello tu exclusiva de mujer?

¿No puede un rey haber

también regalos de un sultán que es hombre?

 

Bien te llama LAGARTA Massielona

cuando con la Corona,

bajo el embozo de una concubina,

tu malandanza ha sido de fregona.

lunes, 5 de octubre de 2020

Se rumorea que por Villalba hay quien se inquieta por los silencios que a estos versos aquejan. Pero ¿no parece a Vuesas Mercedes que el panorama no da para ilusionarse?

 

Cuando tu rostro relamido sale

por la tonta y doméstica pantalla

para contar con prosa de canalla

tu mentira global del “todo vale”;

cuando la necedad de tu impotencia

exhibe con descaro las patrañas

que a un menda como tú, de tu calaña,

han remolcado hasta la presidencia;

cuando tu acartonado gesto asoma

y es evidente que nos desgobierna

para nuestra desgracia un simple piernas

que nos pretende en coma…

 

Pulso la tecla del “mando a distancia”

que elimina la imagen y el sonido

porque insufrible es ya tu petulancia

y cansinos resultan tus ladridos.

 

Hay un sitio adonde puedes irte

para que lo que queda no se pierda:

seguro que un figura como tú

encontrará la rima.

martes, 29 de septiembre de 2020

El mártir

 

Con las mentiras apolilladas de costumbre, la machacona Laura desplegaba ayer, en alguna entrevista, el abanico de la matraca separatista para intentar defender a Quim de la condenita modosa con la que el Supremo lo sanciona por desobediente contumaz y rebelde contra una ley electoral.

Con seguridad, la conducta y las actuaciones que de forma sostenida y obstinada ha exhibido ese impresentable presidente de la región catalana dan para bastante más que el corto periodo de inhabilitación que le han aplicado. Pero se diría que por ahora sólo le han tocado un pelo de los muchos disponibles en su piel de dura y correosa calidad montuna.

Y que no han faltado sus “hooligans” y otros cafres numerosos a la algarada pública con la que se celebra (siempre dentro de las “cívicas” y “democráticas” maneras que tiene lo mejor de cada casa) la farsa de desagravio que lo consagra como mártir de esa hermandad y archicofradía de paranoicos.

lunes, 28 de septiembre de 2020

El portentoso aplomo de unos "jetas"

 

La cosa que tiene la “tele”, ese electrodoméstico, es que con el asunto que con pompa y boato llaman “hemeroteca” es muy difícil ocultar según qué y hacernos perder la memoria por completo.

Así que, muestra de ese fenómeno, por las redes rueda una antología: no exhaustiva, más bien una selección, un medio resumen de las “perlas” que Illa y Simón, como señaladas y visibles cabezas de chorlito, fueron desgranando, con fecha puntualísima y, para la posteridad, insoslayable, al respecto de lo que se nos venía y se nos ha venido encima.

Frases y afirmaciones soltadas con un apabullante aplomo, con un énfasis de seguridad y conocimiento que, visto ahora que eran más que falsos, o bien las dictaba la más flagrante ignorancia o bien daban gato por liebre, dentro de la peor calaña canallesca.

Si lo primero, no valen para sus cargos ni merecen sus sueldos y emolumentos; si lo segundo, ¿rendirán cuentas y pagarán la factura correspondiente ante el juzgado de turno?

La gravedad de ambas posibilidades (ya que, faltaría más, no puede omitirse la cuenta de muertos y contagiados ni el desastre económico ni las demás “lindezas” de la pandemia y su calamitosa gestión) no tiene límites, ni puede ser más clamoroso escándalo de tales dimensiones.   

viernes, 25 de septiembre de 2020

El vuelo de los versos

 

Para que no nos tilden de soberbios

ni de adjetivo que también pudiera

implicar un matiz de altanería,

no hemos querido llegar a señales

que, como las de Azca,

nos diesen con el tiempo nombre y fama

de excesivos o bien intemperantes.

Y, no obstante, dejamos preparada

una elegante pista en que posarse

este OVNI nuestro, orondo y estival:

el cálculo puntual

de diámetros y de otras dimensiones,

deliberado y acotado queda.

 

Llegue de noche sobre el mar oscuro,

derramando sus luces siderales

-asombro del perplejo vecindario-

o bien de día, en un atardecer

de prodigioso y mágico espectáculo,

descenderá con cadencia oscilante

y extenderá su impensable estructura

de inédito y artístico fantasma

del blanco resplandor con que la nieve…

 

-¿No piensas parar?

-¡Qué sabe nadie!

jueves, 24 de septiembre de 2020

Mañana de septiembre

 

Hoy el mar “viene y viene”

en largas pausas lentas,

trayendo su rumor

familiar y calmado

hasta dentro del porche

acristalado.

 

-Qué te gusta salir por peteneras.

-Eso es así.

 

En el jardín,

vamos cumpliendo etapas

del “proyecto ambigú”

que maduró despacio…

 

-Bueno estás tú “pa” unas prisas, parsimonioso.

-Si no vas a hacer más que interrumpirme…

-Prosigue, pues.

 

Y como Maritere

se ha lanzado entusiasta

a la restauración

-cuadros, sillas, espejos-,

después de los pintores

continúa en la casa

un aire reformista

de laca tapaporos

y barnices y así.

 

Un poco desbordado

por tanta actividad,

procuro replegarme

acudiendo

a este quehacer modesto,

sencillo,

de las meras palabras.

Hasta mañana, si Dios quiere.

martes, 22 de septiembre de 2020

Nada nuevo

 

Un clásico. Hasta Samaniego (o quien lo hiciera) debió servirse del caso como fábula vistosa, ejemplar.

Nada como juntar a una farola y a una polilla para que el desenlace sea bastante previsible.

Y claro que la ambición de la fama y el dinero (tan en apariencia fácil ahí) son tentación poderosa.

Pero esa trampa en la que se cae, en estos tiempos en que de todo hay noticia, por lo menos no anda con mayores disimulos.

Así que, no procediendo abonarte la ingenuidad que, después de tantos años de “oficio”, imposible es que no se te hubiera caído ya, mucho riesgo, tú y otros, habéis tomado al jugaros tan temerarias bazas contra una máquina que sistemática y sucesivamente se finge acogedora, casi cariñosa con sus “hijos”, para luego ensañarse en su minuciosa y sangrienta destrucción.

Esa máquina, ese escaparate de corrupción seductora, también a vuestra más boba vanidad lisonjea; tanto que ni una polilla resabiada como tú, con tus modales entre rabino y jugador de ventaja, ha sabido sustraerse al embrujo. Y ahora no te queda sino someterte a las mofas sádicas con las que tus miserias y trapos sucios se exponen, a cambio, eso sí, de unas migajas con las que -- bálsamo poco suficiente -- te hagas a la humillación y al íntimo rito de lamerte las propias heridas, Antonio, quemarte en la farola que, como otros idiotas, elegiste.

lunes, 21 de septiembre de 2020

De fiesta

 

No falta quien sostiene

que esto ha sido una trampa programada

por los sabios perversos que, en sigilo,

cuando les da el capricho,

nos llevan por las trochas que les peta,

nos deciden las vidas

y nos arrean como a una manada

o el viento, a una cometa.

O bien que a los cabrones que comento,

con culpable, dolosa negligencia,

se les fue de las manos y la ciencia

un maldito y nefasto experimento.

 

Como en las más Antiguas Escrituras

que atroces plagas y calamidades

nos refieren, causando nuestro espanto:

así ha dejado el mundo, hecho unos zorros,

esa mierdosa panda de ceporros.

 

Y ahora piden paciencia,

comprensión obediente y sacrificio

con la estúpida y larga normativa

(rebozada en mentiras evasivas,

inflada de tunante incoherencia)

que, afirman nuestros jefes,

podrá reconducir el maleficio.

Entre tanta tormenta

y viendo que no atienden a otra cosa

que al cínico reparto de la tarta,

¿no quedará un mal rayo que los parta?

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Los Hados y Lady Taladro

 

Con la determinación pintada en el rostro, pertrechada con el maletín y las cajas (latón polícromo en relieve, mantecados y otras delicias de “La Despensa de Palacio”) que contienen el creciente surtido doméstico de las herramientas, Lady Taladro emprende, en estos días de reformas y así, la ejecución rigurosa de orificios que van a albergar el repertorio de pequeñas piezas (tacos, escarpias o alcayatas, cáncamos, hembrillas, tornillos, aunque es posible que mi ignorancia mezcle redundante sinónimos castellanos y andaluces, etc.) para sujetar y/o suspender una variada colección de cuadros, lámparas, perchas y similares que regresan a o inauguran puntos de colocación por la casa.

Mide distancias y tamaños con insistente fe en la teórica perfección de paredes y suelos. Cuando mi proverbial escepticismo (mi desconfianza general en el comportamiento de la especie humana) le sugiere el clásico desdén que, en la construcción previa, operarios de toda laya conceden a la horizontalidad y a la simetría, apenas deja entrever la duda y prosigue con resultados que suelen ser positivos.

Entonces admiro el porcentaje de éxitos con que los Hados premian su laboriosidad, como solazándose en desautorizar mis frecuentes zozobras, la inseguridad que en tales trances se enseñorea de mi ánimo y lo cubre de sombras.      

sábado, 5 de septiembre de 2020

Una de cal y otra, de arena

 

Ha poco que un suceso luctuoso

sembraba cierta sombra por tu vida;

y en cambio hoy nos da la bienvenida

una sorpresa de tinte glorioso.

 

No sé qué se hizo el Tiempo. Pero era

apenas una niña que en Clamores,

junto a la mía, iban de espectadoras

casuales de una “gala” con el trío.

No era horario infantil conque esa noche

ambas, como se dice, eran derroche

de asombros entre el público asistente

(adultos nocherniegos, buena gente).

Y ahora estrena una etapa

que, por súbita y clásica que sea,

hará que revisemos nuestros mapas

y el pentagrama de nuestras corcheas.

 

Píonono, si te fijas,

con noticias de esas,

nos hacen “más mayores” nuestras hijas.

jueves, 3 de septiembre de 2020

La vida... digamos que sigue

 

Convoco a la casa que habito

una cuadrilla de pintores.

El trastorno se muestra inaudito;

los efectos, devastadores.

El muestrario de los colores

que teñirán nuestras paredes

es ambiguo, confuso, impreciso:

trampa mortal con hondas redes.

Y aunque la duda, que es personal,

añade un plus de daltonismo,

ese muestrario, tan desleal,

no refleja los tonos lo mismo,

induciendo a una adquisición

de material equivocado,

a indicios de depresión

y de pulso que brinca alterado.

 

Hay matices de azul y amarillo,

asimilables a herejía,

que confunden al ojo avizor

con sus trucos y anomalías.

Conque barrunto lo peor,

las más temibles profecías,

esperando unos resultados

de cruel charada y lotería.

 

Derrumbado de mi equilibrio

que de suyo es más bien escaso,

hoy os traslado este fragmento

con rimas de ritmo algo payaso.