Ceuta, empeorando gradualmente, lo
vemos TODOS.
A sus ciudadanos se les pide
paciencia (que incluso antes de este fatídico mes y medio ya han demostrado de
sobra que la tienen); pero mejor habría que ayudarlos activamente, por solidaridad
y por estricta justicia, a mantenerse no pacientes por impotencia sino
indignados y en abierta rebelión. Porque cuando la realidad que se les ha
echado encima con esa asquerosa invasión transforma su ciudad en una ciudad sin
ley, pretender que sólo ellos a ésta se atengan es de un cinismo insultante.
La mafia al mando, el “desgobierno”,
los ha abandonado con gestión y comportamientos infames: claro que ni siquiera
las improvisadas y atropelladas “ayudas” camuflan ni suavizan nada de lo que ocurre,
y están por llegar, si y cuando llegaren, salvando una selva de requisitos
cicateros. Y son de una desfachatez insuperable exhibidas como paliativo.
Enquistar, cronificar, encapsular
son criminales palabras en la boca de los grandes hijos de puta; el impasable e
imposible camello que no cuela por el ojo de la aguja, porque jamás se cura un
cáncer con una aspirina. Todo el asunto está ya analizado y recontado hasta la
saciedad; ahora, y en adelante, daremos estúpidas y culpables vueltas en redondo
y lo único que saldrá de ahí serán el agotamiento, el embotamiento y la cobarde
resignación ¿sin vuelta atrás? Y ESO NO PUEDE OCURRIR.
Una pausa para que los fariseos
me señalen el “trazo gordo”, que se ve que los entretiene.
Si no jugamos todos -y a Ceuta y
a la mayoría grandísima de los españoles (ésa, genuina y no cacareada) se nos
impide- hay que romper la baraja. Conque si de la política no cabe esperar
nada, o el DINERO se mueve o el EJÉRCITO se mueve. Urge limpiar la basura de la
morisma invasora (paso del melindre eufemístico) y la otra basura que los
infectos usurpadores reparten desde sus sillones.
¿A tanta degradación se nos lleva
que ni el DINERO, poderosísimo, interviene en defensa propia? Haciéndonos dudar,
¿tiene miedo Felipe rey de que el EJÉRCITO divida su obediencia, en caso de
salir al quite? ¿De que los mentirosos lo etiqueten con sus clásicos y sofistas
vocabularios podridos? ¿De la opinión internacional que tan miserablemente está
inhibiéndose? ¿Más miedo a eso que a ser camarón (ojalá no camastrón) que se
duerme y la corriente se lo lleva?
-Vuesa
Merced…
-…
está que trina.
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