el epílogo (con asterisco) de
ayer subscribía ese aforismo o similar que, en lengua italiana, reza traduttore, traditore.
-Y que, siendo en italiano, más
pintoresquismo le cabe.
-Traidores.
-Muchos, hoy día.
-La política…
-… inundada/infectada por ellos.
-¿Ve Vuesa Merced algún arreglo,
siquiera un apaño?
-Con dificultad; remotamente.
-La desesperanza, ¿está de moda?
-Como lo están la ignorancia y la
cobardía.
-Sombrío panorama.
-Y no es “pa” menos. Con el
equipo de “titulares” pringados y pringosos y el chulito dirigiendo el guiñol…
-… la banda.
-Más precisamente. Y es que hay
precedentes. Pero un escándalo atenúa el anterior y siendo creciente,
interminable la lista…
-Por ejemplo, apenas se habla
ahora de ZP y sus collares fastuosos, propios de una princesa oriental de las
mil y una noches. Más lejana todavía, de brumosa y anestesiada rememoración,
aquella anécdota ridícula, de postureo, permaneciendo sentado con desdeñoso
desafío en el desfile, al paso de la bandera USA.
-Que no parece haberse borrado por
allá ni que tampoco la planchase la visita a Obama, a la que se llevó a sus
niñas de entonces (tétricos seres enfundados en ropajes de color negro
murciélago fatídico), que ahora son muy adultas discípulas aventajadas y disimulonas
en el choriceo.
-Presunto.
-En el entremientras; pero que
pinta fatal, eso va a la misa de la que reniegan los descreídos.
-Pues “buenosnías” tenga Vuesa
Merced.
-Y “qué supermercado tan bonito”.
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