domingo, 30 de agosto de 2026

Divagaciones atribuladas del Hipocampo

 

Mientras los pandilleros de la diversidad exigente del regionalismo identitario han conseguido arrancar del chulito mayor la obligatoriedad de malgastar nuestro dinero en pinganillos y traductores* superfluos para el peor entendimiento entre nuestros parlamentarios y otros funcionarios igualmente dramáticos…

Mientras los delirantes de las teorías del género han seguido avanzando y extendiendo la subversión de sus vocabularios de opereta bufa…

La hermosa Lengua Española que produjo los prodigios sagrados de San Juan de la Cruz, los admirables enamoramientos de Garcilaso y ahora es el fundamento de la sencillez convincente de Bukele, prosigue su desarrollo y su influencia inexorables, fructíferos y armoniosos.

Al lado, hay pasmosos hallazgos, itinerarios alienígenas de la expresión que van fabricando los más “ocurrentes” titiriteros y que se pegan al decir más bobo de nuestros tiempos de decadencia:

Como contracción de patetismo empobrecedor, de saldo urgente, con o sin necesidad de tanta prisa, hemos arribado a ese espectacular y exitoso 24/7 (veiticuatrosiete) cuya interpretación ya está al alcance incluso de las mentes menos impacientes, y que podrá alargarse en el futuro con la adición de 12/5, (docecinco) de forma que los meses del año y los quinquenios no se sientan relegados en un injustificado desdén. Y que todo ello se sostenga “desde el minuto uno” sin perjuicio de posteriores enmiendas.

Como los ejemplos pueden ser numerosos y por no caer en la tentación de la prolijidad ociosa, vamos a cerrar estas líneas con el asterisco pendiente, que es:

 

*El sino del traductor es que su fidelidad y su literalidad siempre están sospechosamente a prueba; que de manera inevitable no dejan de ser una interposición que, si Dios no lo remedia, desplazará algo o, hasta sin mala intención, modulará algo en lo que estrictamente era la intocable esencia de las palabras. Y que es oficio delicado, corrompible donde los haya. Vaya.  

1 comentario:

  1. Querido maestro. Nuestra Baronesa de esta Villa y Corte no necesita traductor. Su léxico es florido y elitista; va desde "hijo puta" a "se acabao, pescao". Creo que merece una reflexión del Hipocampo.
    Salud y suerte desde Aluche.

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