sábado, 15 de agosto de 2026

Una fantasía en la 2ª quincena de los veraneantes en agosto

 

-¿Acaso sugiere Vuesa Merced, reflexivo Hipocampo, la posibilidad y la conveniencia de un vuelco?

-Y lo que, a lo mejor, va siendo la urgencia. Por más que los ficticios de la “normalidad” en la que “todo va bien”…

-… que vaya morro…

-… digan lo que dicen. A lo que me refería ayer es que nada puede descartarse nunca, dependiendo de la coyuntura; a que, como el refrán reza, “a grandes males, grandes remedios”.

-Y vaya que los ha habido.

-Precisamente. Y remedios que incluso subieron el listón.

-Póngame Vuesa Merced algunos ejemplos, así, como de pasada.

-En la mente memoriosa de muchas personas pueden rebuscarse. Que en distintos momentos de la Historia esta que, a lo Penélope, andamos tejiendo con laboriosidad y destejiendo con sangre ocasional, por motivos y con justificaciones variables y/o discutibles, ya hubo quien se planteó el recurso al magnicidio.

-¿Julio César, Lincoln, Kennedy?

-Dirigentes enormes a los que no cabe asimilar a nuestros devaluados títeres cobardes, aunque atrevidos, del presente, tan carnes para el diván del psiquiatra.

-O sea que si el Estado, prostituido por los peores, deviene en trama traidora que nos somete y extorsiona, falseando con su aplicación las leyes que su dilatación inmoral blindan, sería la gente de a pie la que considerase una salida del atasco, alguna que tampoco hace falta que llegue a las que “resolvieron” a Gadafi o a Mussolini. Sería la gente de a pie la que se vería en la obligación de “parar el carro”.

-Más o menos.     

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