-¿Acaso
sugiere Vuesa Merced, reflexivo Hipocampo, la posibilidad y la conveniencia de
un vuelco?
-Y
lo que, a lo mejor, va siendo la urgencia. Por más que los ficticios de la “normalidad”
en la que “todo va bien”…
-…
que vaya morro…
-…
digan lo que dicen. A lo que me refería ayer es que nada puede descartarse
nunca, dependiendo de la coyuntura; a que, como el refrán reza, “a grandes
males, grandes remedios”.
-Y
vaya que los ha habido.
-Precisamente.
Y remedios que incluso subieron el listón.
-Póngame
Vuesa Merced algunos ejemplos, así, como de pasada.
-En
la mente memoriosa de muchas personas pueden rebuscarse. Que en distintos
momentos de la Historia esta que, a lo Penélope, andamos tejiendo con
laboriosidad y destejiendo con sangre ocasional, por motivos y con
justificaciones variables y/o discutibles, ya hubo quien se planteó el recurso
al magnicidio.
-¿Julio
César, Lincoln, Kennedy?
-Dirigentes
enormes a los que no cabe asimilar a nuestros devaluados títeres cobardes,
aunque atrevidos, del presente, tan carnes para el diván del psiquiatra.
-O
sea que si el Estado, prostituido por los peores, deviene en trama traidora que
nos somete y extorsiona, falseando con su aplicación las leyes que su
dilatación inmoral blindan, sería la gente de a pie la que considerase una salida
del atasco, alguna que tampoco hace falta que llegue a las que “resolvieron” a
Gadafi o a Mussolini. Sería la gente de a pie la que se vería en la obligación
de “parar el carro”.
-Más
o menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario