sábado, 22 de agosto de 2026

Nos han echado a perder

 

Divididos, confundidos, enfrentados, manipulados.

Intoxicados con todas las argucias del consumo, del “entretenimiento” pedorro que emanan las emisoras de televisión y demás medios surtidores de las mierdas de moda. Embotados por la riada de un desgobierno de políticos corruptos, ineptos, vociferantes de mentiras infames.

Nos han echado a perder, fomentando el egoísmo, el peor materialismo del dinero, la mirada hacia otro lado; disfrazando la verdadera solidaridad y hasta el sentido común con las versiones más espurias y estúpidas de esas palabras, de esas ideas que injertan en demagogias. Saturándonos con ruido y cuentos chinos.

Mientras la escandalosa y dolosa situación a la que se ha llevado a nuestros ciudadanos de Ceuta no se resuelva, si es que llega el día, debiéramos voluntariamente -y por decencia- recetarnos un comportamiento de duelo nacional que consintiera la atención sólo a lo inaplazable.

Que dejara en suspenso la trivial distracción del veraneo, las fiestas patronales y locales, el cachondeíto verbenero, el desquiciamiento fanático del fútbol… el vergonzoso y hortera “sálvese el que pueda”, el criminal “hasta que no me llegue a mí” (que te llegará, imbécil) de todo lo cual estamos siendo míseros actores cotidianos.

Que, a gorrazos, o como necesario sea, inmediatamente echásemos del manejo y del abuso de nuestras vidas a la patulea que por desgracia viene decidiendo el mal camino a seguir.

Hablo, escribo en el desierto; caerá en saco roto. Porque carecemos de la valentía, la voluntad y la limpieza que llevarían adelante esos propósitos, esas decisiones. Nuestra decadencia y nuestra postración son por completo imperdonables.

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