como epígrafe, “carnaza para los tiburones”; pero va
resultando que ¿todos lo sois?
Y lo que sí es verdad (locución o latiguillo tan extendidos estas
últimas semanas y aun meses) es que le has suministrado al clan cu-cú de la
Sexta (la secta) y demás alienígenas rabiosos, una fiesta jubilosísima con
pirotecnia y gran montaje sonoro, superestéreo, cuadrafónico o lo que más se estile
en tecnología contemporánea: el tema, el filón del nubarrón en que te has
metido con el pisito para vender y el pisazo que era, según dicen, para gran
despacho/oficina de trabajo y sede de reuniones diversas.
Los españoles, día tras día,
esperamos cada vez menos de esa desgracia que sembráis los políticos y los
burócratas, abundante y crecedera plaga de polillas peligrosas que incansablemente
nos roe.
Y sinceramente, es de lamentar
que los ciudadanos no tengamos un pilón bastante grande para sumergiros en él.
Que ya hay quien apostilla -castizo, desenvuelto modo- que nos tenéis “hasta
los cojones”. Unos y otros, unas y otras.
La madre que os parió, ¿vale?
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