jueves, 6 de junio de 2024

Las cartas del pesaroso

 

Del torpe “culebrón” a la opereta

se enmaraña tu vena epistolar.

Lacrimosa y mendaz, tu recia jeta

tiene toda la tela del telar.

 

Que no te faltan mimbres en la cesta

que tu arrogante vanidad construye

ni milongas cobardes de esa fiesta

con la retórica del ladrón que huye.

 

Se entiende a la arrastrada camarilla,

ayuna de vergüenza, que te adula:

serviles empleados, gentecilla

cuyo sueldo todo lo disimula.

 

Pero que te secunden tus votantes

y te aplaudan con bobo fanatismo,

tragando tus mentiras ahora y antes…

Requiere otra lectura: no es lo mismo.                    

miércoles, 5 de junio de 2024

Las gotitas del limón

 

En los 80 del XX (ya ha llovido), Belmonte, Santiáñez y otras mozas lozanas de la época, rientes, engarzadas como zarcillos de cerezas,  andaban medio derretidas (“bebían los vientos”, más castiza versión) con la apostura que Mel Gibson lucía en su ahora histórico personaje de Mad Max. Aquella “peli” primera dio origen con el mismo actor protagonista al menos a dos episodios continuadores de éxito también considerable.

Modas y ciclos, añoranzas del sector de público aficionado (me incluyo) que ha prestado con más generosidad que exigencia su atención a estos “films”, alguna revisión posterior (sin Gibson ya, escabulléndose con prudencia de un papel que podía encasillarlo, pero con el anzuelito delicioso de Charlize Theron incluido) tuvo lugar al paso de las décadas, exagerando notas que matizaran las reiteraciones ineludibles. Y ayer, más adicto que convicto, me fui al cine a por “Furiosa”, postrer muestra de tales desatinos, y con ánimo no exento de aprensión.

Con un argumento tan atolondrado y parco, tan casi invisible, se veía “de venir” la escalada inmisericorde de hipérboles y delirios que procuran sostener todavía la estela de esa fantasía brutal, cuya estética bizarra y calavérica no tiene más remedio que crecer “como si no hubiera un mañana”.

-Coloquial estás, tú.

-Ya ves. Lo que no empece para señalar cómo aquel limón, de sólo moderado zumo inicial, parece agotar sus menos resistentes que residuales gotitas.     

martes, 4 de junio de 2024

Aunque pueda

 

parecer increíble, hasta mi ya avanzada edad nunca mi relación con la fruta que el distinguido público llama melón pasó de una observación cautelosa del tal, cuando lo veía expuesto en los establecimientos del ramo, o en los supermercados, plazas de abasto o en los márgenes algo bohemios de las carreteras.

Y por más que temerarios aventureros se atreviesen a entreverarlo con el jamón (a mi entender, visible herejía), jamás osé acercarme a su disparatada experimentación.

En los días presentes, por mor de un trance que sería prolijo reseñar, intento dicha aproximación ignorando, a fuer de profano, sus técnicas de corte y troceado; si sus efectos son laxantes o astringentes; descubro un sabor algo tímido que no entusiasma mis papilas y concluyo que no es mi idea personal del gusto ni la diversión.

Con idénticos antecedentes históricos, el capcioso y sobrecogedor experimento análogo con la sandía tiene visos de ser descartado de antemano, considerando el efecto disuasorio del color cuya gama no encaja siquiera en mis afectos.

 

Con la modestia debida a estos renglones, el Hipocampo ya ha aludido aquí a otras desafecciones y peculiaridades de su devenir, como el uso de la corbata contra decretitos, los cuellos arbitrarios y de obligada moda contemporánea en las camisas de caballero, las desacreditadas alternativas en el bricolaje, la cocina, etc. que lo mantienen en su quizá “burbuja”. Pero la vida nos pone a prueba.

Y que no nos mande Dios todo lo que podemos “desoportar”.    

domingo, 2 de junio de 2024

Un ya imposible abrazo

 

La “tele”, ese trasto que en ocasiones también es el vehículo rápido por el que nos llegan las noticias.

Lo justo para evocar la última ginebra que tomé contigo, me parece que en alguna cafetería por el barrio de Goya, en Madrid. Años han pasado.

Pocos encuentros tuvimos. Y siempre enmarcados en la cordialidad y el buen rollo que, incluso conociéndote poco, eras capaz de transmitir. Es por eso que me pilla desprevenido (cuándo no, en estos trances) la presente e inesperada nota de conmoción, el espontáneo y repentino recuerdo de alguien como tú, Emilio Santamaría, cuyo trato, esporádico aunque positivo, reseño aquí.

Si hay otra vida, me da que la mereces buena. Un ya imposible abrazo.  

viernes, 31 de mayo de 2024

Ahí la tienen

 

Fenómeno imposible sin la contemporánea alienación de la televisión, el internete y demás adicciones (esponjas con insistencia pasadas por nuestras mentes), la chica Taylor, a despecho del colectivo frenesí y el fanatismo imberbe que va levantando entre la legión de jovencitos de dudoso caletre, no ofrece relieves de consideración en lo adocenado, trillado y facilón de su música, ni en la puesta en escena gigantesca y ya cansina de los grandes “shows” al uso, ni en unas facultades como cantante muy por debajo de numerosas intérpretes que la precedieron y/o comparten hoy su actividad en el mundo del espectáculo.

Tampoco pasa de ser una especie de “barbie” multimillonaria que de manera inexplicable e hiperbólica intentan subir a un podio de mozas verdaderamente guapas, que haberlas, haylas, en florida y abundante cosecha.

Pero ahí la tienen: notición preferente de idolatría con miles, millones de seguidores, muestra, ésta sí relevante, de una decadencia, de todo lo que la globalización tiene de pandemia con tontunas.

martes, 14 de mayo de 2024

Vulgar, grotesco, chirriante

 

Cada año, creemos imposible que el catálogo de miserias que exhibe Eurovisión pueda ir a peor. Y volvemos a equivocarnos.

El vestuario de los intervinientes tiene ingredientes llamativos de disfraz delirante, de saldo de trapos extravagantes y gratuitos, cuyo único fin parece ganar el festival con la consigna de “a ver quién disparata más”.

El alarde tecnológico de luces y efectos se queda en el frecuente abuso y una discutible “creatividad” que compite con el carácter disuasorio y disperso de los bailarines frenéticos y a su bola que rodean casi todos los temas presentados.

Y las presuntas canciones a examen:

Lo que debía ser música no existe; y las letras se despeñan por la sima abismal de pavorosas posiciones con tintes ideológicos y demás tontunas.

Lo más relevante del asunto seguramente está en la deriva de ignorante atrevimiento de los “analistas” y pontífices similares, y en la esponja de zafiedad y gregarismo sin paladar que le vienen pasando a eso que queda de lo que eran los espectadores, el “distinguido público”.

-¿Son más amenas las elecciones de los políticos?

-Igual sí.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Declaro aquí

 

que mi innata disposición para las manualidades con dificultad llegaría a merecer la calificación de “modesta”.

Este inconveniente, aplicado a mis personales experiencias como cocinero, no ha sido del todo disuasorio, como debería.

Conque hoy, por huir de las rutinas, y con temeridad imprudente (ahora lo sé), resolví organizarme una tortilla de patatas, de la cual anteriores aproximaciones tampoco habían resultado fracasos estremecedores. Y…

 

Preparé, con método, eso sí, los ingredientes, el protocolo sucesivo y cuanto parecióme que la ocasión exigía, y me puse a ello. En apariencia, no iba discurriendo la procesión por derroteros demasiado alarmantes hasta el momento en que intervino el “vuelvetortillas”, artilugio de todos conocido, y que implica un punto de no retorno.

Y exactamente eso fue, el retorno: de manera inexplicable y aunque ya había resuelto con probidad presentable el “posado” de lo que puede llamarse “primer tiempo”, el conjunto no resbaló con la uniformidad y naturalidad que se espera, regresando a la sartén en un cierto descabalo que más representaba una rústica “crépe” desconcertada que el orondo sol que corresponde.

Declino describiros con mayor detalle lo infructuoso de las intentonas rectificadoras. Concluyendo que “A una edad tan seria como la mía”, más cuenta me traerá ceñirme a mis controladas parrillas y otrosí garantizados, aunque menos cinematográficos, prototipos.        

martes, 30 de abril de 2024

Paripé

 

Claro que no nos toma desprevenidos la chulería de tu teatro.

Más preocupan la inmadurez y la falta de sentido crítico y del otro, del común, que afectan a gran parte de la ciudadanía.

Lo manipulable e intoxicada que se encuentra. El admirado embobamiento con el que contempla los conejillos baratos que sacas de la chistera falsaria. Negándose a admitir la evidencia escandalosa de tus “apoyos” comprados, de tus laboriosas marrullerías.

 

Cuando te dejas jalear por tus “hooligans” más desaforados (Oscar Puente, quien te llama sin pudor “el puto amo”; la Montero, que también anduvo con la Hacienda de la PSOE andaluza, tiempo atrás, y ahora es modelo de histérica vulgaridad flamenquera, desgañitada y gesticulante, por citar sólo dos ejemplos), no eres un habilidoso del asombro, como los “listos” de la “información” declaman, sino el adelantado del despropósito y del disparate más elementales.

Lo tuyo es una sucesión de vueltas de tuerca en el comportamiento de la mente inestable y fullera de cualquier mentiroso, aventajado ventajista de las chapucerías, saltimbanqui con suerte, por ahora.

 

O sea que cuando llamabas indecente a Rajoy, tú, ¿no andabas ya en el fango, chatín?

lunes, 29 de abril de 2024

Con renglones así

 

Con sólo hacer que ondee mi muleta

en una dirección determinada,

ya sé que tu embestida está completa,

segura y por demás garantizada.

 

Algo te ocurre, porque en otros temas

-tantos años tratados por aquí-

cuando mi “boli” escribe sus emblemas

no te noto tamaño frenesí.

Pero si taño con mínimo empeño

tu gen contradictorio, de diseño,

enseguida te veo

las cabriolas, el caracoleo

de la grupa silvestre de un mesteño.

 

Tu adhesión “con reparos” siempre llega

como dudosa niebla veraniega;

Según eso, flotamos

en desiguales órbitas lejanas,

en diferentes “vamos, que nos vamos”,

con renglones así, de esta mañana.                    

sábado, 27 de abril de 2024

Rogativa

 

Déjanos ser cireneos de tu cruz.

Sufridores solidarios de tus padecimientos.

Paliar, con las proclamas más dolientes,

las injustísimas heridas que te causan

el odio, la envidia, la incomprensión ciega

de tus detractores.

 

A tanto ha llegado

el número de los miserables que te hostigan

que el cielo, estremecido,

torna hoy

al dramático gris de los nublados.

 

Consiéntenos (en este día aciago,

cuando tu delicadeza te encierra

en nido frágil de meditación)

ser portadores de la firmeza

que necesitaremos

para enfrentar y repartirnos “a escote” y con rigor

los peligros ciertos

de tu profusa y casquiveleta cursilería.

viernes, 26 de abril de 2024

El tapón del cava

 

Como frívola narcisa

en el sillón retrepada,

nos quieres “vender la moto”

de la introspección precisa

sobre tu crisis privada.

 

Con la lista de mentiras

-proverbial y lastimera-

de la que eres manirroto,

¿nos planteas la guajira

de esta nueva pejiguera?

 

¿Tú, hablando de líneas rojas

como, de orejas, el burro?

¿Exhibiendo tus congojas

con melindres de cazurro?

 

Y a ese siguiente nivel

de ridículo inaudito,

de esperpento sideral

y baile de los malditos,

¿nos propones que subamos?

Vamos, vamos…

Para esa “moto”, Jerez.

Ya lo ves.

lunes, 15 de abril de 2024

Entretelas y enramadas

 

Hoy que apenas hay viento por aquí, y mientras el mayor bullicio envuelve la fiesta de la Feria sevillana y “coloca” en diferentes medidas de “rebujito” a los asistentes, tropiezo, vía internete, con una pieza que pertenece al repertorio de Sting, ese señor de sobria apostura y talento garantizado.

“Shape of my heart” es su título y, sin visible causa, una recóndita fibra de esas que navegan por el cerebro (o por la entretela que sea) se nos conmueve y estremece más de lo que ya, algo endurecidos, viene sucediéndonos.

Que sea el contraste del silencio en el acuario, no debe descartarse, y esa condición misteriosa y delicada, emocionante, de una música y unas palabras encajadas con arte de orfebre, justa flecha de plata en el centro de la difusa diana del Hipocampo.

Luego consigo definir otro tema que el Comodoro, inolvidable amigo, me hizo escuchar en uno de nuestros viajes y que me confirma lo que las notas en el aire llevan y traen de contagio, de influencia consciente o no.

-¿Te refieres…?

-A cómo “Fields of gold” coincide parcialmente o desciende acaso de “My back pages”, que de Dylan hacían suya con sus litúrgicas armonías vocales The Byrds.

-¿La rama que al tronco sale?

-Qué sabe nadie.       

viernes, 29 de marzo de 2024

Cerrando marzo

 

A la sabiduría del Creador,

que inextricable a nuestras mentes queda,

“debe deberse” el tenue pormenor

que a toda comprensión suspende y veda.

Lo he examinado con algún colega,

perplejo como yo con tal detalle,

concluyendo que con nosotros juega

Dios, añadiendo lágrimas al valle.

 

Y así, nos preguntamos desolados

por qué casualidad antojadiza

los varones nos vemos condenados

a ver cómo el cabello ralentiza

su crecimiento y abandona el plano

que, de suyo, merece en la cabeza;

mientras que, resistente cual troyano,

por el rostro la barba se endereza

y florece a destajo y con firmeza

“como si no hubiera un mañana”.

 

¿A qué tan fiero y desigual reparto,

si en teoría es cuestión de hormonas?

¿Era preciso este rigor de esparto?

¿Este desequilibrio, esta encerrona?

 

-¿Qué te ocurre, Hipocampo, que otros días

cuestiones más golosas combatías?

-Que nada tiene arreglo y me refugio

rimando a solas estas fruslerías.

-Llueve a mares.

-Ya era hora.

viernes, 8 de marzo de 2024

Marzo "alante"

 

Verde y revuelta la mar:

espumas de un blanco sucio,

vienen encrespadas olas

que, en un crescendo especial,

van agrandando el rumor

que, como dicen algunos,

encierran las caracolas.

 

Antes que despunte el día,

ráfagas de viento frías

le dan aires teatrales

al jardín, a los cristales

del porche, en esta jornada.

 

De pasada,

instalado en el sillón,

contemplativo y absorto,

me envuelve la ceremonia

del último emperador

de China o de Babilonia.

 

Luego va saliendo el sol

acariciando las ramas

amarillas de mimosas.

La rutina familiar,

doméstica, de las cosas

regresa con el café.

-Hipocampo…

-Ya lo sé.  

lunes, 4 de marzo de 2024

Dune 2

 

no es una fase de una urbanización ni un edificio de oficinas, sino la fantasía extrema que se ha estrenado bajo tal título y que se caracteriza principalmente por su desmesura. Ya desde el sonido, formidable incluso para desgastados oídos de veteranos, se acumulan con premeditación las dimensiones del espectáculo. Y, metidos en harina, y en arena, pueden señalarse algunos aspectos que, por cierto, son frecuentes y comunes en el cine de ahora.

Si nos atenemos al título, ha debido precederlo una primera entrega de estas dunas, aunque es dudoso que quienes la conozcan se deslíen mucho mejor en ese laberinto de nomenclaturas bizarras, arbitrarias y caprichosas que designan una confusión de personajes, territorios y planetas ficticios, dinastías, linajes y ejércitos, etc. que requerirían un manual o al menos un cuadro sinóptico, un organigrama empresarial, para facilitar la digestión. Y como todo está inventado, se recurre a dejarse remolcar, buscando la inspiración en trillados fanatismos revolucionarios con mesías incluido; en evocaciones deudoras de las gladiadoras luchas del coliseo romano, cuyo diseño alcanza aquí cotas de delirio que Hitler y Speer se habrían quedado cortos para soñar; en máquinas de guerra que “pa qué” y en unos deliciosos “autogiros” (el arcaísmo es mío) a modo de maléficas libélulas gigantescas. En vestuarios algo galácticos y en conflictos de poder elementales entre quienes parecen los buenos y los malos.

No se prescinde tampoco, claro, de pinceladitas de bobo romance de “selfi” para adolescentes blanditos, faltos del último hervor.

En fin, que la “peli” les ha quedado primorosa y grandiosa pero, si escarbamos un poco, no se va a encontrar mucho asunto al fondo. Y queda en el aire una sugerida, anunciada, tercera parte que prevemos (que lleva sólo dos letras E, ¿vale?) heroica y épica también.

A ver si no me la pierdo.    

domingo, 25 de febrero de 2024

Una mera hipótesis

 

Sólo por si se diera la posibilidad, la ocasión.

Si cesare el consentimiento en un instante delicado del trámite, que podría ser cualquiera, puesto que es un elemento decisivo e inapelable, según se anda proclamando; si, a la sazón, la escena y la relación estuvieren discurriendo ya plenamente en la fase digamos introductora, con lo comprometido del detalle…, ¿podría por ventura equivaler tal repentina decisión a un unilateral coitus interruptus?

Y de ser así, ¿cómo evaluarlo con indiscutible certidumbre, cómo no comparar esa inasible cuestión con el libro vertiginoso de infinitas páginas que elucubraba Borges en uno de sus laberintos?

¿A qué portales cósmicos de filigrana se verán abocados los abogados laboriosos, los altos magistrados de las sucesivas instancias, que han de fallar los pleitos en cualquiera que sea la dirección?

viernes, 23 de febrero de 2024

"Only for your eyes"

 

La inclusión sabia, oportuna mejor que otra cosa, de la póstuma canción que los sobrevivientes Beatles han estrenado y editado poco ha, no es el detalle de menor encanto que implica el film “Argylle” y, de paso, pilla desprevenido al espectador, llevándolo de la mano a una inesperada emoción, a un sentimiento de post-nostalgia que claramente impregna esa melodía, muy a propósito para calar hondo.

También hay un gato que parece un búho, y que viaja en una mochila que se da aires de burbuja/casco de astronauta; hay una verdadera orgía de imágenes fantásticas y preciosos decorados y secuencias de exageración inverosímil para construir un lujoso ejercicio de diseño y arropar la breve y siempre valiosa intervención de Samuel L. Jackson, el profesionalismo expresivo de Sam Rockwell y la placidez sonriente de la orondita Bryce protagonista que, como en indirecto espejo XL, evoca y remite al (qué pena, tan corto) transitorio personaje inicial a cargo de Dua Lipa, Lagrange deliciosa, en su vestido dorado, de Versace, deslumbrante de seducción y belleza…

 

“Argylle” pone en la cocktelera esos y otros ingredientes para ofrecer un espectáculo extraordinario (con pirotecnias contundentes que ni tan siquiera las últimas entregas de Craig/Bond, las sofisticadas sastrerías de Kingsman o los largos tiroteos de Keanu/Wick han igualado todavía) en el que lo enrevesado y algo confuso del argumento pasa a ser secuela consecuente y trivial de las “pelis” de espías, agentes secretos, etc.

Un gustazo para tus ojos.   

jueves, 22 de febrero de 2024

El "domesticado" servicio doméstico de Perro

 

Con la chulería y el desentendimiento de costumbre, los ministros de turno (dispensadores superfluos de presupuestos manirrotos, con tanta “competencia” delegada en las autonomías) sólo -el acento ortográfico, nenes- se destacan por su actitud sumisa y de peloteo comparsa, hasta disolverse en la propia irrelevancia y las vergonzosas complicidades, agarrados con firmeza de percebes correosos a sus pingües sueldos, prebendas, emolumentos.

Así que no es novedad que sigan sin solución válida las justísimas reclamaciones de los agricultores, ganaderos, guardias civiles y el largo etcétera cuyas consecuencias a todos nos afectan.

Les debemos nuestro respaldo; procede la solidaridad sin fisuras con estas personas que absolutamente son NUESTRAS.

Y cabría preguntarse por qué los escasos incidentes y conductas aisladas que han desafinado en ese concierto, lo han hecho al parecer y sólo -el acento, nenes- con los emisarios de la Sexta.                   

martes, 20 de febrero de 2024

Un calvario

 

Vagando en un desolado desierto de abandono e incomprensión, sometidos a un desdén lacerante que casi nos reduce a ilusa casta de parias, nos agota el fracaso sistemático de cuantas gestiones emprendemos, que pudieran mitigar esta frustración permanente.

Los ínclitos fabricantes, los sátrapas del diseño y demás cómplices dolosos de esa cicatería, han resuelto desde hace ya demasiados años que el cuello universal de las camisas, con menudas oscilaciones, sea breve, ridículo, aventado al vacío metafísico (como para políticos al uso) con unas dimensiones infantiles que pretenden implantar, ínfulas de moda única, esa infame, alienadora e impuesta estética de mediocres usurpadores.

El nudo de la corbata (esa prenda emblemática, crucial para la coquetería masculina) queda así obligatoriamente expuesto a una intemperie descorazonadora, a un vértigo injusto que lo condena a no sentirse enmarcado como debiera, a naufragar en una orfandad lamentable.

Lejos en el tiempo permanecen, y olvidados con insolente desprecio, los cuellos de pala larga y ángulo agudo que arropaban con elegancia natural la corbata varonil.

Incluso los falaces “camiseros a medida” del ramo, que todavía se autoproclaman tales, carecen de los cumplidos moldes para el cuello que los haría dignos de nuestra consideración, y solapadamente aspiran a darnos sucedáneos incompetentes, parcos y lacónicos gatos por liebre que no convencen a los más románticos caballeros supervivientes.

Y no cuela.                   

lunes, 19 de febrero de 2024

Cine: "Ferrari"

 

Mis “blogs” se espacian ahora, se vuelven casi mensajes en la botella que un náufrago echa a la mar, sin apenas propósito ni destinatario previsible.

Hoy consulté la cartelera de las salas de “Las Salinas” (cines en Chiclana de la Frontera), y seleccioné un “film” de cuyo estreno había estado pendiente. Incluso curioseé por encima las críticas que presuntos especialistas del ramo, aventureros temerarios, habían emitido sobre él.

Nada se debe esperar del juicio, del “olímpico desdén” con el que suelen impregnar estos demiurgos sus opiniones, siempre veleidosas de exigencia y caprichos, cuando por sistema ponen el listón alto para el trabajo de los que realmente hacen cine, en tanto ellos ofician de oráculos/parásitos 2.0, retratándose así como estragados y melindrosos espectadores, como “entendidos” que más que nada buscan notoriedad con látigo de fariseos.

No hay que hacerles caso. La película “Ferrari” es un bocado satisfactorio para comensales de buena boca; y no digamos para los devotos del motor de combustión y sus derivados. El estruendo de los bólidos enardece, la peripecia personal, más o menos rigurosa en lo biográfico que sea, entretiene, Penélope borda su papel de fiera italiana, discípula de Ana Magnani y todavía queda sitio para hermosos paisajes y largas carreteras que se abren entre clásicas hileras de árboles, herederas de una belleza que siempre (los italianos son gente listísima) nos va a evocar la nostalgia del Imperio, sus mármoles y sus glorias.           

Se puede tener corazón de Ferrari, a pesar del color rojo.