domingo, 11 de septiembre de 2022

Colores

 

Las meteorólogas por televisión

-esas jóvenes semiprofetisas-

entre sonrisas así la han llamado

en los recientes partes de estas noches:

“Última luna”, de un verano intenso

al que no vendrá mal cerrarle el broche

y, si es posible, dejar en suspenso

tantos trastornos que nos ha dejado.

 

Tú desde el Escorial y yo en Chiclana,

damos fe de notarios simulados

de esa resplandeciente luna llena

que, en distintos horarios,

nos ilumina serena la escena

sobre mi almena y sobre tu ventana.

 

Mientras traza su lenta caravana

de la “bruñida plata” hasta el marfil,

a veces incorpora

un asombroso tono anaranjado.

El fondo azul celeste, azul añil,

o cualquier otro azul, según la hora…

… y estas rimas que juegan a los dados.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Ayuso, ¿de qué manga te has sacado

 

lo que permíteme que califique

de astracanada y cursi tontería?

¿Luto oficial, 3 días, en Madrid?

Por mucho que destile en mi alambique

no atino el modo de encontrar el quid

para tan desmedida cortesía.

 

Que es tu tocaya la difunta abuela

no puede pintar calva la ocasión;

y habiendo la “espinita” del Peñón

nos toca en ese entierro poca vela.

¿Con qué vinculación

procede ir más allá de escueta esquela

en algún boletín de la región?

 

Te van a dar explícita candela

los comineros de la oposición

al criticar la osada pleitesía

de este luto en Madrid para 3 días.

viernes, 9 de septiembre de 2022

El notición

 

Sorteando en este caso las perversiones de la “obsolescencia programada”, los britanos han dispuesto, o disfrutado, de una reina duradera cuyo itinerario tuvo ayer su final.

Una cosa con otra, asistimos a un rosario de desapariciones que nos enseñan, advierten, recuerdan lo provisional de nuestra estancia en una vida que está diseñada con el inconveniente de que será cancelada con un carpetazo del que nadie escapa y cuyo momento tiene bastante de burlona y temida lotería.

De todos son reconocidos la importancia y el relieve de esta señora, su papel en el XX, incluso en lo que va del XXI; con lo cual, cada uno bajo su paraguas, fueron acudiendo a la verja para un primer homenaje los que andaban por allí o expresamente se acercaron. Que luego, los funerales, seguro que grandiosos y de excelente organización, van a ser el espectáculo de rigor y solemnidad que suele transmitir la “tele” en tales trances, y que el Hipocampo contempla con atención.

El primogénito Carlos toma el relevo, eligiendo ese nombre de entre los cuatro o así de que dispone; lo cual dice de su previsible y relativa moderación, porque alguno otro quizá se habría decantado por el de Arturo, de hermosas resonancias legendarias.

Damos por sentado que cualidades no le faltan para prestar buen oído a sus súbditos y a la coyuntura presente que, “all over the world”, se viene poniendo la mar de cuesta arriba.

Que la orientación de su Iglesia, algo herética o díscola, y los debatidos encantos de la Cornualles le ayuden en esa tarea.  

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Simulata cantor: una apropiación indebida

 

A ráfagas me llega tu impostura

de hacer pasar por tuyas mis canciones,

con deslizante dolo, caradura,

inducción evasiva y sin finura,

a lo largo de tus actuaciones.

 

Para extender tan despreciable mancha,

como parece que “era mucha plancha”,

cómplices de ese enredo no te faltan.

Quienes bien nos conocen

(colegas del oficio,

amantes compartidas de un pasado

sembrado de virtudes y de vicios),

¿saben que la mentira no resalta

el resto de decencia que te queda,

y que esa falsedad menesterosa

hará que tú parezcas menos cosa

y el recital, escuálida almoneda?

 

Extravagante y rara maniobra:

atribuirte méritos ajenos

¿es cuestionar que no serán tan buenos

los propios; y que acaso no te sobran?

martes, 6 de septiembre de 2022

La energía, ese tormento diario

 

No sé qué opinarían Carlomagno, o la gente que se mató en Roncesvalles, batalla famosa.

Pedrito, estás entre la espada y la pared. Lo cual que hay que tener una jeta como la tuya para seguir sonriendo. Es más: parad de sonreír, TODOS, mientras los problemas no se solucionen.

Fíjate, tontorrón: propones terminar de construir un tubo que atraviese los Pirineos, que son montes importantes, seguramente duros de penetrar. Y Macron, que ha conservado sus centrales nucleares, dice que nones, que “pa qué”.

Luego discurres, Pedrito, que otro tubo por debajo del agua, submarino del mar Mediterráneo, que a saber cuáles sirenitas y pulpos encontrarás por medio, de camino (húmedo, mojado camino) hasta Italia.

La cosa es que un tubo o el otro tubo nos permitan suministrar (como héroes salvadores y primeros niños de la clase) a la frágil y comprometida Europa el jodido gas que, acuérdate, Pedrito, no lo controlas, memo, que dependes de Argelia hasta que con tus desaires y cagaditas se le crucen MÁS TODAVÍA sus propios cables; o de otros vendedores que nos sacarán los ojos con tu nefasta colaboración y sus precios inapelables.

 

Más falso que tonto, en eso no te puedes superar por muy temprano que te levantes.   

lunes, 5 de septiembre de 2022

Las fichas

 

Que no se debe tomar la justicia por propia mano. Que ello nos llevaría a la selva o al “farwest” de las pelis.

Pero ocurre que los ordenancistas que tal recomiendan omiten, o van a contrapelo de, una realidad, que no para de crecer: la justicia oficial, sobrevalorada y al tiempo impedida de sus infinitas rémoras, nos está protegiendo poco y mal; y tarde. Y aduce como excusa que sólo aplican la ley y que dice esto y aquello.

Pero siempre queda al juez la interpretación. Y queda que los legisladores escuchen el escándalo que provocan al no reformar los códigos con lógica no perversa, con mero sentido común, y no parece que eso les interesa. ¿Lentos burócratas pringados y a salvo de las salpicaduras?

Nos han teñido con la moda de la “piedad peligrosa” que sólo beneficia a los delincuentes. Para casos singulares, existen los “indultitos” que ya es recochineo.

Pero la indignación y sus motivos subirán de grado; y las anécdotas, de número. Hasta que resulte imposible frenar el efecto y, cansados de manipulación y anestesias embotadoras, cansados de injusticia, algunos, que van a ser muchísimos, echen a rodar -hasta el fondo- estas fichas de este falso dominó, este cáncer al que parecía imposible llegar.

sábado, 3 de septiembre de 2022

La trampa

 

De entre las canalladas que se perpetran, es singularmente escandalosa la dinámica instaurada (con pretensiones de que la asumamos como algo inapelable a lo que hay que resignarse) que engorda salvajemente, con estilo de mafia y crimen, a los Estados/gobiernos de turno, a costa de sangrar sin límite al contribuyente, al personal que expresamente proporciona siempre el andamio necesario sobre el que la desvergonzadísima proliferación de los parásitos construye sus instancias extorsionadoras.

Con inservibles hipocresías aspiran a engañarnos. El asunto, la gravísima desconsideración y el abuso al que se nos somete son inocultables y ningún cuento chino nos vale como explicación.

Rebájese la burocracia, el gasto derrochador y clientelar que compra apoyos electorales, la intención corruptora que quiere arruinarnos para luego hacernos subsidiarios dependientes de las puercas migajas miserables que procuran extender el silencio y la humillante precariedad.

Las “paguitas”, las “ayuditas” no son otra cosa que un modo rácano y pringoso, arbitrario y discriminador de sobornar a quienes (a este paso, la mayoría) son empujados al naufragio y a diversos grados de pobreza.

España, Europa ¿tienen que ser esta trampa, esta mierda?                                                                                   

jueves, 1 de septiembre de 2022

Caminante, ¿no hay camino?

 

8 o’clock de la mañana:

por la playa de Chiclana,

junto a la orilla del mar

muchas cañas de pescar.

Sombrillas madrugadoras

no muchas, que no es “su” hora.

Gaviotas sobre la arena

como buscando los restos

de la víspera y la cena.

 

Sin convicción, con desgana

cumplo con el poco ameno,

cotidiano y matinal

“circuito” sacramental,

que intenta la filigrana

de moderar el relleno

de la zona abdominal.

El horizonte previsto

de resultados tangibles

tiene un componente mixto

de expectativa invisible.

Que, a pesar de la insistencia

y la frecuente cadencia,

de momento nada noto

como no sea un remoto

ajuste del cinturón,

un poco los pies cansados

y un tanto decepcionado

el ritmo del corazón.

 

Desde Asturias,

frenando su silueta

con muy rigurosa dieta,

también contiende Rivaya.

Yo, observador de su furia,

redondeo en estos versos

este destino disperso

de caminante en la playa.                                                                                 

miércoles, 31 de agosto de 2022

La electricidad, al galope

 

¿Y qué era eso del tope al gas, con tanto pecho que sacaban nuestros idiotas para lucirse, arrogantes, con ese truco? Y ahora, en la factura, ¿qué significa eso de la COMPENSACIÓN A LAS GASISTAS?

Cuando “occidente” (sobre todo Europa) se subió a la parra de pretender energías limpias, o sea de diseño y lujo, carísimas, y que además urgía y que había que renunciar a todo lo que contaminara (carbón, petróleo, nucleares, etc.) ¿nos dijo algún “iluminado” de esos que nos mandan que el farol empobrecería a las generaciones presentes con el señuelo de dejar impoluto el planeta a las generaciones futuras?

¿Y a qué futuro llegaremos, si llegamos, con este presente de ruina?

Ahora hablan, dicen que se están pensando dar marcha atrás en el propósito o en la atropellada e imprudente velocidad que imprimieron a su implantación.

¿En qué quedamos, cabronazos?                                                                                 

martes, 30 de agosto de 2022

Manolo Sanlúcar: a media asta

 

Así ondeaban las banderas, la otra tarde, en el ruedo de Sanlúcar.

Cuando cesó el silencio del luto y el homenaje, parecía quedarse en el aire un vacío que estará ahí, en el pueblo, durante muchas tardes todavía.

Fuerte la emoción, cuando muere un artista grande que tuvo por coordenadas la maestría, la inspiración, la corrección y más virtudes que cada vez sentimos cómo desaparecen.

Que no estarán los tiempos, Manolo. Y tú eras una luz con tu guitarra y tu música. (Perdóname el atrevimiento y el tuteo.)

Por lo menos, que igual en tu mudanza aún tenías ganas de mirar, el 5º novillo, magnífico, hermoso de maneras y comportamiento, brindó, al alimón con el buen novillero venezolano, una faena redonda cuyo epílogo fue el indulto y la devolución honrosa al corral; que esas cosas también conmueven, por inexplicables que parezcamos los de por aquí, ¿no? A ver.                                                                               

lunes, 29 de agosto de 2022

Sobre mojado

 

Releo en estos días, de entre otras obras suyas, “A quien conmigo va”, de don Antonio Gala.

Por descontado, la lucidez y la puntería en el análisis; la exposición brillante y amena; la elegancia y riqueza del lenguaje; los matices de fino humor emboscados, envueltos en una ironía deliberadamente “redicha”; las verdades contadas con sentimiento. Con ganas y con admiración, mucho aprendemos de este escritor.

Y con pesar (la edición, Planeta 1994) comprobamos que los temas (los problemas) acuciantes permanecen o, peor, han ido creciendo.

Hasta este 2022. Las perspectivas de futuro (el que viene) no son más alentadoras, al contrario.

Y no hay derecho a que nos rompan los sueños, ni lo que pudo ser y debe ser todavía algo más que un sueño. Que los culpables no se vayan de rositas.                                                                              

domingo, 28 de agosto de 2022

Tomás llama "a las puertas del cielo"

 

A través de internete (que si no es pozo sin fondo de sabiduría, puede que lo sea de información y confusiones) me llega la noticia de la muerte de Tomás Muñoz.

No pretendo, Dios me libre, ser gratuitamente irrespetuoso si, con tal nombre, no demasiado insólito, asumo que se trata solamente del poderoso ejecutivo que conocí apenas cuando de forma transitoria y apresurada fui “artista” de CBS.

Cuando Hispavox se desentendió de mí, lo cual nada sorprende, Manolo Díaz Pallarés asombrosamente me fichó para la escudería que gobernaba Tomás en Madrid y que se atrevió a publicar mis “Canciones de amor y sátira”.

Dos veces lo vi de cerca al “jefe”: una, creo, supongo, a la firma del contrato; en la segunda, ceremonioso que era él, me alabó una corbata que yo había comprado en Londres y llevaba puesta para la ocasión y me propuso hacer una versión de “Llamando a las puertas del cielo” de Bob Dylan, de quien declaro admiración y de quien admito alguna influencia que con posterioridad se ha ido desvaneciendo. Y claro que Muñoz (burócrata al fin, con la impostada superioridad displicente que confieren los altos despachos, inseguro de la calidad de mis canciones, y desde luego desconfiando de su rentabilidad comercial) pinchaba en hueso, con el autor numantino que yo era ya por entonces. Decliné su sugerencia y a poco rescindimos el contrato, con lo que debió ser cierto alivio mínimo y rutinario/administrativo por su parte.

No sé si en este tiempo deficitario quieren ascenderlo (méritos tendría) a leyenda de vaca sacra. Tenía, o le atribuyeron, una ocurrencia, un aforismo de discutible encanto: “la música no es una vocación, es un apostolado”, lo que para ser otro discográfico mercader, como todos, de nuestros sueños, ya sonaba a verborrea fantástica y apócrifa del Opus Dei.

Cabe otro panegírico, y es que a todos nos llegará el turno también de que Dios nos dé salud como descanso, etc.  

sábado, 27 de agosto de 2022

Villacarrillo, hoy

 

Tiene que ser algo innato

que tanto coraje y arte

en figura tan menuda

sólo sean una parte

que notamos de inmediato.

 

¿Novillero? ¿Dieciséis

años? Es lo que veis.

Ese zagal cordobés,

derramando esa elegancia

como sin darle importancia…

Manuel Román en el ruedo

danza un ballet donde el miedo

no parece que existiera

cuando borda la quimera

de esos lances bien medidos,

cuando se sonríe apenas

y templa y manda en la arena

bemoles y sostenidos.

 

Esa mente, ¿es de un chaval

que juega a hacer chicuelinas?

¿Es de un loco en la colina

o de un hombre hecho y derecho

y un corazón de león

que no le cabe en el pecho?

miércoles, 24 de agosto de 2022

La "modificación" del campo

 

Empachados por la artificialidad que han amontonado, los habitantes de las ciudades buscan un alivio a sus rutinas y vuelven los ojos al campo del que muchos huyeron durante ya va para más de un siglo.

Porque la vida en el campo tiene exigencias, trabajo duro, y recompensa, de saberla sentir, que las modas no entenderían por ser escasa en seducciones y oropeles materialistas.

Así que la conclusión general ha sido que, en la ciudad, el medro sería más fácil, o rápido, o cómodo; cundió la alucinación, incluso cuando la realidad escarmentaba con las evidencias de que ahí tampoco se ataban los perros con longaniza…

-Viva el casticismo.

Y que el resultado de tan sostenida, insistente y atropellada avalancha pasaba factura rigurosísima y enloquecida, como a los espejismos corresponde.

 

Vámonos al campo de vacaciones. Pero somos ñoños urbanitas, malcriados, ignorantes y nos molestan el gallo cantor del amanecer, los rebuznos asnales, el rumor, y mira si es bucólico, de los rebaños, la campana de la iglesia de toda la vida…

¿No podría cambiarse el campo, volverse una tontería Disney, un mero documentalito idiota de televisión, un logotipo turístico comodón, algo -no importa que falso, ni que imposible- que se ciña y adapte a nuestros infantilizados y memos antojos?

 

La torpeza de estos viajeros transformados en plaga invasora, en hojarasca que decía don Gabriel, no ha tenido suficiente con las playas, con la costa; se propone, de un tiempo acá, la “modificación” del campo.    

-Apaga.

martes, 23 de agosto de 2022

En respuesta

 

Inquieres, Juan del Valle, los motivos

del femenino azul de aquella trova.

Qué te diga, no sé, que satisfaga

esa curiosidad con que divagas.

¿Que era un tiempo de brujas sin escoba?

¿Que el capricho azaroso de una tarde

no se sintió cobarde y a los antojos,

puestos a todo ron, en tal remojo,

cualquier otra expresión también sirviera?

 

Aquello, ¿cómo era?

Un trasnocho frecuente; primavera

más que real, soñada, permanente;

la gente que importaba y la otra gente

que el propio ombligo hacía inexistente.

Una zozobra, un teatro en el aire

que chisporroteaba así, al socaire

de aquella logia cuando se mecía,

un día y otro día,

en lúdico vaivén de juventud.

Y a aquel ferviente y bullicioso alud

¿ahora pides motivos y memoria?

Entre los recovecos de la historia

no encuentro lisonjera explicación.

¿Un latido fugaz de una intención?

Probablemente el corazón volcaba

flechas de sobra que el carcaj guardaba

y disparaba a ciegas o a traición.