martes, 27 de octubre de 2026

Otro ministro para el cenicero

 

Mal le sienta a tu fama

que, incipiente, ya estaba en cuarentena,

lo que tan pronto ha sido una cadena

que asumes cuando, haciéndole la cama

al canalla que ministro te nombra,

a su lado, ya te has vuelto una sombra

que, complaciente, arrastra la figura

y la que aparentabas donosura

de doncel competente y preparado.

 

Se confabulan contra ti los hados

que el desengaño al fin han de enseñarte

cuando, cansado de domesticarte,

“el jefe” te propine la patada

que acostumbra soltarle a su manada

sin mayor móvil que hacer su capricho

de sátrapa mayor y de mal bicho.

 

Provisional y efímero barniz

se dio al uncirte a su voluble yunta,

con ese Cuerpo que nada pregunta

y está encogido como una lombriz

al anzuelo ensartada.

No es decepción, que no esperamos nada

del equipo sanchista en que militas:

la espesa servidumbre por costumbre

en la memas caras de papa frita.

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