Lamento que los rudos españoles
no te tengan en consideración.
De alcornoques tienen el corazón
y el tema, de por si, tiene
bemoles.
Que un ministro tan fino como tú,
de diálogo sociable y delicado,
se haya de ver de insultos
maltratado,
zarandeado al estilo zulú…
es algo que tus modos no merecen
ni ese comportamiento tan afable,
no apreciado del público
indomable
que ahora te niega y desaparece.
La Fortuna es mudable
y el desempeño de funciones altas
es un calvario que espinas
esmaltan
e ingratos sinsabores
insondables.
Tan al pie del cañón te has
mantenido
velando por la red ferroviaria
que si te caen denuestos y
chiflidos
no les cabrá la indulgencia
plenaria.
Te escuchamos sollozos y gemidos
que ahora salen de ti con
sutileza:
que tu gestión no caiga en el olvido
y pases a la Historia, buena
pieza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario