jueves, 30 de julio de 2026

La tristemente invalidada frontera en Ceuta

 

Un eufemismo maliciosamente envuelto en hipocresía es una basura premeditada, un intento deliberado de engañar que, por cierto, sólo engaña a los idiotas o a los “interesados” en dejarse.

Así que nada de crisis migratoria. Lo que pasa ahora, y lo que viene pasando durante años, es exactamente, sin ambages, una INVASIÓN. Que sí, que recuerda mucho a la otra basura que llamaron “la marcha verde”. Y que únicamente por miedo o por cobardía o por inferioridad manifiesta o complejo de sentirla, nos vemos -vendidos por nuestros políticos sinvergüenzas- arrastrados a la humillación, la indefensión y el descalabro que tal invasión implica.

Así que nada, tampoco, de chavales ni de mujeres embarazadas ni niños pequeños. Que DESDE LUEGO LOS HAY, pero que las imágenes que estamos viendo todos inocultablemente demuestran que en esa avalancha el porcentaje de esos “vulnerables” (piadosa palabra de moda manoseada y con torticería empleada a menudo) es notoriamente menor que el de los bigardos adultos ansiosos y descontrolados (y más que se van a descontrolar) cuya actuación colectiva será imposible que no se desmande en motín, disturbios, revuelta, saqueo, llamadlo como os salga de donde os sale; y va a ocurrir a no mucho tardar, contra los embustes de pringados sociólogos y predictores del “blandiblú”.

El aluvión de teorías de falso pragmatismo, pedagogías canalizadoras inviables, todo con coartada de “derechos humanitarios” y así, es un ridículo y perverso montonazo de propósitos y seudoconclusiones inservibles. Y lo jodido es lo caro, en todos los sentidos, que van a obligarnos a pagar.           

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