Un eufemismo maliciosamente
envuelto en hipocresía es una basura premeditada, un intento deliberado de
engañar que, por cierto, sólo engaña a los idiotas o a los “interesados” en
dejarse.
Así que nada de crisis migratoria. Lo que pasa ahora, y
lo que viene pasando durante años, es exactamente, sin ambages, una INVASIÓN.
Que sí, que recuerda mucho a la otra basura que llamaron “la marcha verde”. Y que únicamente por miedo o por cobardía o por
inferioridad manifiesta o complejo de sentirla, nos vemos -vendidos por
nuestros políticos sinvergüenzas- arrastrados a la humillación, la indefensión
y el descalabro que tal invasión implica.
Así que nada, tampoco, de chavales ni de mujeres embarazadas ni niños
pequeños. Que DESDE LUEGO LOS HAY, pero que las imágenes que estamos viendo
todos inocultablemente demuestran que en esa avalancha el porcentaje de esos “vulnerables”
(piadosa palabra de moda manoseada y con torticería empleada a menudo) es
notoriamente menor que el de los bigardos adultos ansiosos y descontrolados (y
más que se van a descontrolar) cuya actuación colectiva será imposible que no se
desmande en motín, disturbios, revuelta, saqueo, llamadlo como os salga de
donde os sale; y va a ocurrir a no mucho tardar, contra los embustes de
pringados sociólogos y predictores del “blandiblú”.
El aluvión de teorías de falso
pragmatismo, pedagogías canalizadoras inviables, todo con coartada de “derechos
humanitarios” y así, es un ridículo y perverso montonazo de propósitos y
seudoconclusiones inservibles. Y lo jodido es lo caro, en todos los sentidos,
que van a obligarnos a pagar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario