miércoles, 13 de mayo de 2026

LOS "influencers"

 

Para empezar, quiero manifestar aquí mi radical rechazo a esa mierda ideológica que llaman “leguaje inclusivo” y que ninguna cabida tiene, para personas normales, en la limpia lengua española, a la que acosan miriadas de tábanos y gilipollas diversos con esas proposiciones malditas.

Así que LOS “influencers”. Tipos listos, que han detectado enseguida la frivolidad y el gregarismo de masas, la ausencia de criterios que a ellos encumbra como “gurús” de la tontería y el consumo, aunque exitosamente seguidos, aclamados. Seguro que la palabrita exótica, cosmopolita e internacional iba a tener mucha más acogida (por la propia simpleza y esnobismo del público) que si hubieran elegido “influyentes” o (más incómodo e inverosímil) “influidores”. El asunto es que, desplegando las más triviales herramientas del seductor mundo digital, espabiladísima grey en lo suyo, se están forrando con la explotación global de la estupidez humana contemporánea.

Gentecilla libérrima, con “oficio” que, al parecer, escapa absolutamente al control y a cualquier forma de sometimiento, terminan siendo adalides, bien que individuales y acaso sin proponérselo, de una forma de contestación que desacredita y deja con el ridículo culo al aire al “SISTEMA”.

Y cuando los enanos, los hipócritas, los envidiosos y los demagogos los acusan con ferocidad de ser insolidarios (por lo de tributar impuestos en otros lares y “aprovecharse” de según qué coberturas en nuestro mapa) su respuesta inobjetable y rotunda es que la falsaria y corrupta administración pública española da el peor ejemplo de malversación y derroche, de nepotismo y escandalosas torpezas y chanchullos, y por ello carece de la más mínima autoridad -moral y de la otra- para imponerles el expolio que los demás sufrimos y perpetuamos con nuestros votos cómplices y pringados, o bien con nuestros votos de resistencia y desacuerdo, por ahora, inoperantes.

Y que cuando, por ejemplo, se abre con sin igual imprudencia y perverso propósito el grifo de cosas como una “regularización masiva”, tunante a todas luces, deberían morderse la lengua quienes -por no poder emularlos- los motejan de esto y lo otro.

De los barcos en trance de hundirse, porque no reaccionamos para impedirlo, hacen bien quienes escapan a tiempo de no perecer ahogados con el manso, cobarde colectivo de los dóciles, de los débiles (o debilitados), de los irremediables.

Y hasta que todo esto no estalle, que más tarde que temprano va a ser así, nadie puede tirar la primera piedra farisea a los “influencers”. Como poco, imagino que ellos se pagan las juergas de su bolsillo.

-¿Y las putas?

- También.

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