sábado, 23 de mayo de 2026

Rimas para una máscara

 

Nunca se dijo mejor:

“zapatero, a tus zapatos”.

No hubo un tunante mayor

(un tunante con “talante”)

al mezclar liebres con gatos.

Porque se te vio venir

y “por la burra venías”

y ahora no cabe fingir

que era sólo teoría.

 

¿“Bambi”, tú? Qué majaderos

insistentes, recurrentes,

pringados hasta “las cejas”,

salieron a jalearte:

pelotas varios, palmeros,

y esa variopinta gente,

rojerío de la añeja,

zurda cantera del “arte”.

El índice flexionado,

circunflejo,

con gesto cursi y tontarra;

tú, “a tus zapatos”, pactando

“cosas raras” con etarras;

y a más, a más, alentando

las divisiones de marras.

 

¿Y el dinero?

Dicen que no te gustaba…

Vaya tela, Zapatero,

que si te llega a gustar…

En fin, galas, recepciones,

numerosas, sonrientes

reuniones

con Maduro, con la Delcy

con la créme de los matones…

Y los más tuyos se fingen

atónitos, boquiabiertos,

se asombran de la noticia,

mustios con el desconcierto

de tu “inédita” codicia.

 

Con el paso de los años

“tu enigmática sonrisa” *

ya no es “de la Monalisa”

como, irónico, te dije

una vez, porque ahora es

de un pérfido reptiliano:

el previsto desengaño,

la sardónica sonrisa

con que se te fue la mano.

 

*¿Hará falta recordar la canción casi profética “El Jefe”? (C.D. 2006. Rodrigo.)

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