-Y ¿qué
le ha parecido a Vuesa Merced el episodio último del último (que ya vendrán otros)
barquito?
-
Muy gracioso. Contemplar el lujoso comité de bienvenida que un surtido de
ministros, con ficticia cara de saber lo que hacían, desplegó en el muelle,
evocaba la típica compañía teatral de un sainete, saludando en el escenario,
presta a recibir el aplauso del respetable.
-
A los recién llegados los blindaron de pruebas médicas y precauciones
parecidas, porque hay que impedir el contagio de la población y el rigor máximo
es lo que procede en estos casos.
-
No faltaría más. El protocolo exquisito y exigente que siempre (¡) se lleva a
cabo.
-
¿Y no le llama la atención a Vuesa Merced la flagrante ausencia de tales
miramientos cuando se trata de los miles y miles de criaturas que nos llegan permanentemente
vía pateras, etc.?
-
Me la llama, me la llama; y como repiten incesantes los ingeniosos tertulianos
y analistas finos de televisión: poderosamente.
No sobraría aquí aplicar la frase de “o todos moros o todos cristianos”
-
¿Cómo en Villajoyosa?
-
Tal cual, mire Vuesa Merced, tal cual.
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