Mañana
tendremos otra (una más) convocatoria de elecciones, esta vez andaluzas, como
otras veces, de la región/Taifa que sea. No sirven de mucho pero, de camino que
la gente incauta se cree que decide algo, los políticos aprovechan para seguir
tomándonos el pelo con promesas varias que no suelen cumplir. Y para ir
añadiendo/enchufando sucesivos colegas de las respectivas cuerdas que engrosan
la nómina de los que viven del “rollo”.
Para los
desmemoriados, singular atrevimiento hay en que la Montero, Chús para sus
íntimos (y muy hechura del clan ladrón de los ERES, secuela de tal desfalco y
funcionaria de gritos horteras y currículum
dudoso y aun enmarañado) se presente como candidata de la PSOE a la presidencia
de la Junta.
Los años que
han transcurrido desde aquella vistosa tropelía no son tantos como para
olvidarla, dado su tamaño; y con el desenlace de grotesco borrón y cuenta a
cero en que quedaron las sentencias, perdonadas, de sus máximos mangantes,
cerrojazo fresquísimo, encanallado ajuste.
Y ahí la
tenéis: máscara agria de guiñol, cinismo impasible… Habrá quien vote por ella,
quien no quiera escarmentar, cómplices y pringados voluntarios. Habrá quien
piense que deberíamos mandarla a Eurovisión, el año que volvamos a participar.
Que el ritmo
no pare.
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