de este mayo,
que no se decide y nunca aciertas con la ropa que corresponde ponerse según qué
temperaturas. Y encima, hoy -y otros días- llueve a cántaros, a granizos, a …
-Vaya que está quejosa Vuesa Merced.
- Y elusiva, no queriendo reincidir en lo del
trastornísimo cotidiano. Que motivos, no faltan, todo lo contrario.
-¿Lo del barco?
-Cuarto a espadas. Pero cansa esta permanente
procesión de cosas mal hechas, incluso adobadas de intenciones torcidas.
-Tal parece que mal se dirige…
- … o se “maneja”…
-… esta atribulada Nación; y que al borde de una
honda sima estamos, a punto de caer.
-Del todo. Obviedades, sí, y desalentadoras.
-¿Tendrá arreglo?
-Debería. Con menos leyes y menos tramposas, y el
cumplimiento riguroso de las mismas. Con drásticos castigos para quienes las
desobedezcan y pronta aplicación de éstos. Porque Pujol, por ejemplo, ese
prodigio de cinismo sarcástico, termina escapándose a fuerza de dilaciones
infinitas, y de hábiles vericuetos legales que se han ido interponiendo.
-Larga lista de desaguisados, casos numerosísimos.
-Lo que yo decía: que mayo marcea.
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