para provocarlo, lo tachan de
cobarde porque no plantea la conveniente y necesaria (con la que está cayendo y
no termina) moción de censura.
Ese desafío se lo lanzan algunas
figuritas del residual y agotado Podemos/Sumar, parásitos notorios; algunos
revirados y contumaces separatistas de la rebeldía catalanista; algunos
célebres hipócritas de la emboscada y la zancadilla del PNV; claro que tampoco
se cuenta con los broncos vascongados de la protesta feroz, ni con muchos de la
misma y corrupta PSOE… Toda esa pandilla maniobrera que, más que nadie, sabe
que no va a apoyar tal moción, sobre todo porque la continuidad que Sánchez
significa para los privilegios, los cohechos, los sobornos, etc. que
constituyen el cebo, el pródigo cebo, ya no sería posible. O sería improbable,
que -gato escaldado- no hay que fiarse ya de nadie.
Feijóo, quien en apariencia al
menos tiene un cierto aplomo de la retranca gallega, no es fácil que caiga en
trampa tan vulgar, torpe y burda. Ni aunque se prolongue el cacareo estéril y
Pedro repita que los españoles y las
españolas lo quieren muchísimo ya que es tan buen presidentO.
-Anda,
vete por ahí.*
-¿Que no?
*En el uso corriente, laxos
y castizos que somos, pronunciamos áhi, con traslado del acento
fonético, ya lo sé; y los más salvajes aspiran incluso a la supresión de la H
intercalada, por sentir proletariamente que es letra de adorno sobrante,
aristocrática.
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