sábado, 20 de septiembre de 2014

Mercedes Milá, ¡bienvenida!



Qué podríamos decir: te echábamos de menos, a ti, la auténtica, la genuina Milá.
Aunque fueras otrora marisabidilla, rebelde resabiada y voluble, autocondecorándote de periodista exigente, investigadora rigurosa e íntegra, bla, bla, bla, luego, para nuestro asombro, te pasaste con armas y bagajes a la cosa de las frivolidades y (ventajista diplomada, con tu rodaje muy hecho y tus trucos de profesión) te especializaste en  vapulear a tus presas de caza menor, siendo tu más honrosa anécdota para la Historia la que se recuerda de cuando el maestro Umbral, que era por el contrario cazador máximo, te cortó el rollo. Te dedicaste a  trincar los jugosos dividendos de la teletontería y, lo que nos faltaba, te pusiste a lucir tardío escote, puede que retocado, y audacias grotescas de pasota, con patética vanidad de veterana.
Pero “la pela es la pela” (si no, que se lo pregunten a esos dirigentes “ejemplares” de tu comarca), lo que bien podría ser el lema, la divisa de una bandera más apropiada que ésa, híbrida de la del Reino de Aragón y de la de Cuba, que tanto se pasea ahora por ahí.
Gran  diferencia con el estilo natural y bien puesto de Lorenzo (quien seguro te disculpará las volubilidades, la familia es la familia, hija mujer), te seguimos, fascinados por ese reciclaje tuyo que en pañales deja al de San Pablo. Y lo mejor ahora, al verte, es que no podemos dejar de recordar a José Mota, ese maestro que te mejora con su parodia.
Bienvenida a la nueva edición, maestra.

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