lunes, 8 de septiembre de 2014

Jersey Boys



O sea, los muchachos de Jersey.
No descubrimos nada al manifestar que Clint Eastwood lleva un montón de años demostrando un talento y un oficio, una maestría y un sello de verosimilitud en las películas que viene dirigiendo, que ya los quisieran para sí otros que hacen más ruido y alardean de un brillo no siempre auténtico.
La recreación de Eastwood sobre la historia y vicisitudes del grupo Four Seasons, o sea Cuatro Estaciones (estas traducciones son las que hacen las delicias de Carod, el políglota), es un ejemplo de lo que afirmamos en el primer párrafo.
Jersey Boys, o sea…, es una completa satisfacción para los aficionados al cine y a la música. Un competentísimo entretenimiento, más que surtido de aciertos, que nos traslada un retrato, facetas de una época que tuvo consistencias que ahora podríamos echar de menos.
Christopher Walken vuelve a bordar su papel, su personaje, y aporta un estremecedor, insuperable primer plano que nos costará olvidar.
No sabemos, claro, cuánta cuerda les queda a estos veteranos, pero sus huellas, con suerte, no se borrarán.
Quede para los escrupulosos la policía de las pequeñas distracciones, que decía el genio argentino.
Yo, de este cine americano, “malegro”.  

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