martes, 16 de septiembre de 2014

Chiclana- Sevilla- Granada- Chiclana



Me ha recordado al día de Santiago de 2008, aquel periplo de recogida y estreno de la “trike”, con el Cabo Pepe de escolta, como buen gastador que fue, de mozo militar y marinero, casi de argonauta, que hoy día casi no quedan y el vulgo prefiere a los internautas.
Un atracón de carretera que termina ahora que son ya casi las once de la noche. Y está rondándome la palabra “vínculo”. Quiero manifestar que no es la idea, ni el propósito. Y aun así…
Ni Julio César con sus ejércitos llevaba en sus guerras la impedimenta de hoy, con la Dama de los Rizos durmiéndose como consecuencia de algunas disipaciones y el dogo impertérrito, pasajero medio polizón, de incógnito supino y súbito, vale que con un comportamiento digno de un diplomático, en lo que eso tenga de primoroso.
Un viaje porque tenemos Granada de nuevo, de lo que me alegro, ya que ha sido el asiento de un cariño que crece y una dicha que se recupera.
Aquí ya se ha dicho antes y se volverá a decir:
Que Dios reparta suerte.

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