domingo, 7 de junio de 2026

Observadlos bien

Porque ¿la cara es el espejo del alma? Y porque la catadura quizá vaya por delante indicando, señalando las conductas que se prestan a tener, que quizá ya las traían de serie, también.

Un tal Koldo, un tal Ábalos, un tal Cerdán, turbios, porcinos, siniestros, serviles con el “jefe” y, a la vez, ayudantes contundentes de su “encumbramiento”. Útiles peones en las faenas tenebrosas que el cine en tantas ocasiones de ficción (o de ficción “inspirada en hechos reales”) nos ha ofrecido y ofrece. Gente endurecida de encargos torpes, maniobras nada orquestales sino orquestadas en la oscuridad; de no importa una mierda qué medios para llegar a un fin. Gente embotada en el encanallamiento sin límites, corrompible y corruptora con naturales facilidad y disposición.

-¿Y ellas?

-Por favor. ¿No había menos petardo que Leire, ese prodigio de retórica balbuceante, esa reincidente de tópicos, esa espía de mercadillo vulgar, ese carácter de correosa cotilla de los más bajos lamparones que pudieran encontrarse sobre un mantel metafórico, reo de pecado, proscrita de cualquier entidad para tirar la primera piedra?

Luego las “ministras” y demás ralea, con la Chús a la cabeza, taimadas, gritonas o en aparente, fingido reposo, prestas a obedecer sin reparos, bilingües ahora con el hallazgo modernísimo del “ONE…”

-La lista de figuras es…

-Interminable, ya te digo.

-Asombra que no hilen más fino, que no se encomienden a mercachifles menos esperpénticos.

-No, asombrar, qué va: son La PSOE y una legión de admiradores y así, que andan jaleándose, sonriéndose como si nada, toda una fiesta de los vampiros en la cubierta condenada del Exxon Valdez.

Y ya que no se cansan, tampoco nos cansemos.   

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