lunes, 27 de abril de 2026

Y, a propósito, que no nos acobarden los furiosos adjetivos del qué dirán

 

Porque cuando se oye (tanto) que los inmigrantes nos están levantando el país, haciéndolo crecer, etc., me pregunto por qué curioso pensamiento vienen aquí, a soportar semejante tarea sobre sus hombros, en vez de dedicarse a levantar y hacer crecer sus propios países de origen que seguro les cundiría más.

Y de paso, nos obligarían a nosotros (dejados ya a solas con nuestra responsabilidad) a sacudirnos la desidia, la pereza, llamadlo como queráis, a espabilar para sacarnos las castañas de nuestro fuego correspondiente. A crecer con esfuerzo, claro, sin delegación comodona y luego comprometedora, sin las “facilidades” que, más pronto que tarde, terminamos pagando con muy costosas y variopintas hipotecas.

También para nosotros se puede extender una prioridad nacional que nos elimine la mierdecita de la molicie y los llantitos de bebé y que nos empuje a un comportamiento coherente y a un sentido común de adultos.

A lo mejor ni siquiera hace falta renunciar a “las cañitas”, venga, animaos.

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