miércoles, 22 de abril de 2026

Comprometiéndote a cosas

 

que nunca has cumplido (la hemeroteca profusamente te acorrala), ahí estás, usurpador del poder con triquiñuelas de la ley electoral, ladrón permanente y por la cara.

Tu ambición y tu vanidad, ambas desmedidas y notorias, te obligan a ser adulador rastrero de los votos que te son indispensables para no caer. Tus “socios” provisionales te los vienen alquilando a precios de usura y con crecientes remoloneo y retintín. Usura que, a la fuerza, pagamos entre todos. Pero por si te sirve todavía para hacerles la pelota necesaria, les echas esa migaja cutre de “los dos países” que, de paso, fomenta su disparate separatista y acrecienta la desunión entre las regiones, el enfrentamiento y los agravios. Aprendiz vulgar del “divide y vencerás”, de todo embuste, de toda trampa eres capaz para apuntalar lo tuyo.

Aunque eso no sorprende a nadie porque todos, incluso tus compinches, saben el tío mierda que eres.    

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