Uno se conoce
en líneas generales, aunque sabemos que cualquiera tiene zonas de sombra que,
dicen, explorará y revelará con suerte esa cofradía esotérica que son los
psicólogos, de preferencia argentinos.
Un primer círculo
de amigos y/o conocidos, que suele ser poco numeroso, supone que nos conoce y
eso -que es más o menos verdad- como se comprende, es una aproximación que,
incluso bienintencionada, comporta una visión subjetiva y por ello se
corresponde con una prudente consideración.
Luego vienen
los que sin fijarse mucho (ni tienen porqué) puede que se hayan hecho una
cierta y/o desganada opinión.
Finalmente,
el resto, como las incontables arenas del desierto, que ni se va a poner a
buscarle el más mínimo relieve a nuestra insignificancia, porque además ignora
que existimos, que no deja de ser un alivio.
- ¿A dónde nos lleva eso?
- A que el domingo pasado se celebró aquí
pintoresca maratón a la que ni siquiera me asomé porque, de cerca, para quienes
“me conocen”, es sabido mi escaso interés por casi todos los acontecimientos
del deporte.
- ¿El “casi”?
- “Pa” no exagerar por completo.
- Vaya por Dios.
Querido Rodrigo: Creo que de joven, como muchos, practicaste la barra fija y el levantamiento de vidrios, eso sí, a nivel de aficionado.
ResponderEliminarSalud y suerte desde Aluche.