son imposibles de esconder:
1)Los
circunloquios ceporros del señor Puente, gato panza arriba a quien contradicen
unas lógicas y lóbregas causas y sus correspondientes e insoslayables efectos.
Entre el hombre primitivo y el paleto corriente, quizá ostenta un cargo para el
que está falto de la preparación profesional exigible.
2)La
expresión de calmo jugador de póker inescrutable y el sonido algo untuoso,
cobarde, con el que sale al ruedo el señor Marlasca, menos pródigo en general
en sus manifestaciones, y al que ya desacredita incluso el cuello de su camisa,
tan cortito, tan cortito, que deja abandonada a la corbata en su propia
indigencia.
3)El afán de
señalarse de la señora Montero, descarándose como comadreja histérica,
luchadora agónica y desahogadísima para ser la novia en la boda, el niño en el
bautizo y el muerto en un entierro que para sí no quiere, claro.
Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, lo que ocurre que ahora llueve sobre mojado. Debemos recordar qu el anterior ministro de ese departamento puso en Renfe “señoritas” de muy dudosa rePUTAcion, y no ha habido la limpieza adecuada, y los contratos de mantenimiento se dan de aquella manera pues pasa lo que pasa, que gobierno sigue actuando como cuando regentaba el “SALÓN” de su suegro, lo que ocurre que con eso se podía coger una sigilos y ya está. Sin muertos
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