domingo, 2 de noviembre de 2025

¿"Deudas" de difuntos?

 

Cortito en general, en apariencia, y sólo largo quizá en la obediencia, que en eso y en bailar el agua al jefe todos los del “gabinete” andan iguales, el ministro de Exteriores (si así se puede decir) viene a darle su elástico visto bueno a ese antojo de infantilismo histórico que aqueja de vez en cuando a los mandamases de la nación mejicana, emperrados en azuzar una petición de perdón por parte de los españoles de ahora, en relación con los asuntos de cuando entonces, 500 años o así, hacia atrás.

Muy distintos, incluso adversos, se van volviendo con el tiempo los criterios, las varas de medir, y a menudo los recientes quieren invalidar los anteriores. Con eso llegamos al revisionismo, las reducciones al absurdo, etc., el presentismo, creo que lo llaman por ahí. La polémica surge con más ganas de joder y frivolidad que sensatez, y no sirve gran cosa para desviar la opinión y la descalificación merecidísima que corresponde a la panda de dirigentes políticos que sufren/sufrimos mejicanos, españoles y todos los demás terrícolas contemporáneos.

Porque en la Historia, nos suena que pocos gobernantes debió haber tan desastrosos como los de hoy.

Y que los conquistadores de América eran guerreros de su época, aunque también fuesen otros, religiosos, educadores, y actuaron en consecuencia con aquellas realidades, claro. Sólo que -poco perdón cabe, de quien sea- si cuando llegaron, la feria de las masacres entre las propias tribus indígenas ya estaba a la orden del día, espectacular de crueldades y torrencial de sangre y selvas en los ritos sagrados de sacerdotes/brujos y caciques, y no hubo más que pedir en lo tocante a matar gente. Tampoco en lo tocante a engendrar, con gusto compartido y colaboración acorde de las nativas, los linajes y apellidos, las descendencias que, siglo XXI adelante, todavía son mayoritarios por aquellas latitudes. Porque es proverbial la atracción recíproca que ejerce el exotismo entre personas de razas diferentes, y ésa no fue poca ayuda para el mestizaje que, por otra parte, tanto se alaba en la actualidad.  

Flaco empeño, fomentar rencores tardíos, discutibles ajustes de presuntas cuentas, fíjate, Julián, que lo del año que viene nada más se refiere a esa otra invasión, la de los turistas por La Barrosa, que Dios les da salud como descanso dejan.

Y que sigo con estos apuntes en el “blog”, con el permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide.       

No hay comentarios:

Publicar un comentario