A la orden del día, profusamente. Aunque con sibilina intención, con la dosis corriente de esa frescura en la conversación cotidiana que tan de moda -siempre la moda- está: CONTROLES.
A nuestros
políticos, tan cómicos casi todos, se les llena la boca: “Que han fallado los CONTROLES”,
muletilla prefabricada de amplia elasticidad exculpatoria, con la que parece
quisieran salir del paso nuestros más señalados pecadores, gestores de la cosa
pública.
Cabe
preguntarse de qué materiales defectuosos han debido fabricar esos CONTROLES,
cuando tan a menudo fracasan en su función. También cabe preguntarse si no
será, no que fallen, sino que deliberadamente, dolosamente están mirando “por
casualidad” hacia otro lado. Si no será que la red de las suciedades cómplices
abarca una extensión muy superior a la que podríamos sospechar, implicando a la
mayor muchedumbre de “pringaos”, de parásitos/zánganos que jamás ha padecido
nuestra colmena.
Buenas maestro. Por todo lo visto el único control que ha funcionado ha sido el del "Ventorro", porque el resto.......
ResponderEliminarUn abrazo, salud y suerte desde Aluche.